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El Espejo de Eugenia

EL ESPEJO DE EUGENIA: El olvido

El lugar común es el olvido, porque la nomenclatura que un día fue reconocimiento y gratitud, ha pasado a ser simple referencia geográfica.

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Tras la Revolución Mexicana, advino el despojo de tierras, la miseria y el olvido de muchos de los agraristas, incluso de los más renombrados en el periodo revolucionario. En mis peregrinaciones al Estado de México he observado monumentos, calles y avenidas cuyos nombres consignados como tributo por diversas autoridades y en diferentes épocas, merecen una indagación. El lugar común es el olvido, porque la nomenclatura que un día fue reconocimiento y gratitud, ha pasado a ser simple referencia geográfica, así lo constaté al preguntar en una suerte de encuesta informal, sobre algunas de aquellas inscripciones en placas o en la propia señalética de las ciudades.

Aparecieron personajes que llamaron mi atención y, en particular, mujeres, porque con ellas el ensañamiento que significa la desmemoria ha sido aún más cruel que con los varones, por la sencilla y terrible razón de haber sido marginadas en la vida y en la muerte.

Encabeza, como antes lo hizo con legiones de soldados, Rosa Bobadilla, la coronela. Rosa, nombrada así quizá por espinosa y florida. Nacida el 4 de septiembre de 1875 en Capulhuac de Mirafuentes,  Estado de México, desde la niñez fue testigo de los abusos y las arbitrariedades de los que eran víctimas campesinos y obreros, obligados por un salario mísero a laborar dieciséis horas diarias, sin prestaciones, servicios y destinatarios del ultraje y desdén de hacendados, caciques y caporales, representantes del Porfiriato. En la adolescencia contrajo matrimonio con un comerciante llamado Severiano Casas, quien pronto se alistaría en las tropas de Emiliano Zapata, al punto que el propio Caudillo del Sur lo elevaría al rango de coronel. Procrearon dos hijos: José María y Alfonso.

En cruenta batalla de 1914 Severiano Casas cayó abatido. La viuda, quien también se había alistado en las tropas, recibió de parte de Zapata el encargo de continuar al mando de una tropa de 200 hombres y demostró tal arrojo, valentía y temeridad que pronto fue elevada al más alto rango concedido a la mujer: coronela del ejército zapatista. Sus hijos, José María y Alfonso, perdieron la vida en acciones guerrilleras, hecho trágico que hizo que Rosa sume a su lucha libertaria el natural rencor de una madre desolada.

Participó en más de 168 combates, certificación suscrita por el general Genovevo de la O,  hecho que convirtió a Rosa Bobadilla en leyenda, la misma que se vería multiplicada al matar a Agapito Alonso, un hacendado que la había ultrajado. Rosa, la coronela, falleció en 1960 en Cuernavaca. En el panteón de Acapantzingo, Morelos, descansa, bajo la lápida que reza: Descanse en paz al lado de dios y de los Héroes. Quizá debería ser reescrita para que se pueda leer en voz alta: Aquí yace Rosa Bobadilla, la coronela, heroína de nuestra revolución, pasionaria de la vida.

El 15 de marzo nació en Zinacantepec, Estado de México, María Matilde de la Trinidad Zúñiga Valdés, hija de Manuel Zúñiga y Luisa Valdés. En hogar acomodado que gozaba de privilegios, Matilde recibió esmerada educación, pero, como era habitual en aquellos tiempos, su instrucción básica la recibió en su casa, porque el patriarcado determinaba el enclaustramiento de las niñas motivado por una doble raíz: la protección y la marginación, con el propósito o esperanza de que el celibato la alejaría del mundanal ruido, los romances perjudiciales y las taras sociales.

Fue el gran pintor Felipe Santiago Gutiérrez quien rompió el aislamiento que hasta entonces apartaba a la adolescente de la sociedad. Deslumbrado por la destreza de Matilde, convenció al director de la Academia San Carlos para presentar cuatro de sus obras en la Tercera Exposición Nacional de Pintura en Ciudad de México.

El trazo excepcional expuesto en el óleo La Vestal, significó una fractura para el canon tradicional del arte mexicano. La técnica depurada muestra pliegues de seda, aretes, collar,  corona de laurel, urna con el fuego sagrado que la pintora debía cuidar a costa de su propia vida, como ella confesó.

Matilde falleció el 19 de marzo de 1889 a la edad de cincuenta y cinco años. Su vida de silencio y claustro, su obra de pulcritud y virtuosismo, son un legado contradictorio. De un lado el asombro por su estilo, su conocimiento del claroscuro, su manejo perfeccionista del dibujo; de otro, la indignación por el sometimiento, la subordinación y el ultraje, que significó también el ocultamiento de una admirable artista del Estado de México.

Nacida en Zumpahuacán alrededor de 1892 en el seno de una humilde familia campesina, María Asunción Villegas Torres sintió a temprana edad las carencias y pobreza de la gente del campo. Entró a trabajar como criada de una familia pudiente de la Villa de Tenancingo para ayudar en algo a paliar la miseria de su familia a través de su labor en el servicio doméstico. Con agudeza y talento su biógrafo, José Yurrieta Valdés, narra las peripecias que debió sortear en la adolescencia, particularmente un suceso que terminó en tragedia, al acuchillar hasta darle muerte a un agresor que pretendía violarla. María Asunción fue encerrada en la cárcel del distrito por un periodo de siete años, tiempo de aislamiento, vergüenza, soledad y sumisión, Cuando el zapatismo tomó la plaza, la cárcel fue abierta y los expedientespuestos al arbitrio del general Luciano Solís, comandante zapatista, nacido en Malinalco, Estado de México. Al percatarse de la injusticia cometida, pues María Asunción había actuado en defensa de su honor y de su vida, Solís la inició en un proceso de adiestramiento en el manejo de las armas y, ya con el grado de capitana, adoptó ese alias de Chona la Tequera.

Con pistola al cinto, experta jinete, Chona la Tequera recorría vastas zonas del Estado de México a la caza de porfiristas y malhechores. Ya con el grado de coronela otorgado por Emiliano Zapata,  tras la muerte de Luciano Solís, avivó un romance con un presidiario al que liberó, de nombre J. Luz Castañeda.

Dejó de existir alrededor de 1966, mientras el olvido tejía su odioso manto sobre quien, un día lejano, fue una de las más temerarias, aguerridas  e incendiarias coronelas de la Revolución Mexicana.

Mary Elizabeth Coleridge, otra poeta a la que la niebla amnésica no nos permite recordar, en su poema A la memoria, escribió un verso que quizá pueda agrupar estas historias: una vez amada, largo tiempo olvidada.

Es hora de que calles, sepulcros, estatuas sean sacudidas por la memoria viva, y con ella, una luz de justicia para mujeres preteridas, marginadas y olvidadas por la historia oficial.

G.M.

El Espejo de Eugenia

El espejo de Eugenia: INOCENTES

La inocencia, del latín nocentia, descripción de la ausencia de culpabilidad, no ha sido obstáculo ni óbice para que los aparatos judiciales de todas las épocas castiguen al honrado y al honesto

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La Hagiografía de la tradición cristiana conmemora el 28 de diciembre el martirologio de los niños masacrados por órdenes de Herodes I, el Grande, aunque ninguno de los historiadores, ni siquiera el exhaustivo Flavio Josefo, menciona en la biografía del monarca un suceso de tal magnitud. Sucede entonces que la narrativa bíblica es la que puso en escena, con el Evangelio de San Mateo a la cabeza, aquel bárbaro acontecimiento. Más allá de la veracidad o mito de un episodio tan dramático, la santidad de los inocentes pasó de ser episodio trágico a celebración, así signada en el calendario litúrgico que abarca tanto los misterios de Jesús cuanto las fechas consagradas a la exaltación de los santos.

La inocencia, del latín nocentia, descripción de la ausencia de culpabilidad, no ha sido obstáculo ni óbice para que los aparatos judiciales de todas las épocas castiguen al honrado y al honesto. En la novela Quo Vadis, del polaco Henryk Sienkiewicz, situada en la época de Nerón, se narran los avatares de personajes complejos, entre ellos Chilón Chillónides, tribuno amoral que disfruta incriminando y sentenciando a inocentes, aunque, al final, es crucificado al arrepentirse de aquellos protervos actos, destino no compartido por los jueces Anás y Caifás, responsables de la crucifixión del más grande de los inocentes, Cristo.

El gran escritor neoyorquino Howard Fast publicó en 1951 su novela sobre la épica de la lucha de los esclavos, en la que el insurrecto Espartaco es el cautivo sedicioso, creyente en el orfismo tracio y miembro de las tribus dárdanas, héroe y mártir que dirigió la legendaria insurrección que hizo tambalear los cimientos de la Roma imperial. Espartaco, desaparecido en el río Silario tras sufrir años de ultrajes, esclavismo y persecución,  es un Lázaro justiciero, emblema que resucita cada vez que subversivos de cualquier tiempo y territorio izan su nombre, llámense sus invocadores, estirpe especial de almuédanos rojos y laicos, Rosa Luxemburgo o José Revueltas. Luxemburgo fue asesinada en 1919 por cuadrillas fascistas; Pepe, por su lado, purgó cárceles ignominiosas por su fervor espartaquista y quijotesco.

El proceso contra el capitán Alfred Dreyfuss, sobre la presunta participación del militar en la entrega de documentos confidenciales a Alemania, desencadenado por la prensa antisemita dirigida por Edouard Drummond desde su gaceta La Libre Parole,  motivó uno de los alegatos más famosos contra el lawfare, como conocemos hoy a la judicialización de la política y politización de la justicia. Se trató del célebre escrito Yo acuso, firmado por Emile Zolá.

Dreyfuss fue condenado en 1894 a cadena perpetua a ser purgada en la isla del Diablo, vecina a la Guayana Francesa, territorio obviamente colonial. Cabe anotar que el verdadero culpable de la traición, el mayor Esterhazy, una vez absuelto, fue aclamado por los sectores retardatarios, monárquicos y conservadores. Gracias a Zolá, y a millares de pacifistas, la sentencia fue revocada y la corte de casación anuló el juicio en 1906. El inocente purgó doce años de cárcel en condiciones infrahumanas.

El siglo XX reveló episodios de injusticias atroces contra inocentes, y en Estados Unidos de Norteamérica se perpetraron juicios abominables, como el que terminó con la muerte de Nicolai Sacco y Bartolomeo Vanzetti, obreros italianos acusados de pertenecer a una organización terrorista. El temor, terror y temblor del aparato político estadounidense ante la presunta arremetida del comunismo, fue la velada justificación para una sentencia abominable, tras violar todo proceso, con una trama de ilegalidades que fueran más tarde expuestas en obras de investigación, filmes y revisión judicial extraordinaria. El zapatero y el pescador murieron en la silla eléctrica el 23 de agosto de 1927, en suceso que haría decir al escritor Sinclair Lewis: La ejecución de Sacco y Vanzetti fue el crimen más impactante que se ha cometido en la historia estadounidense desde el asesinato de Abraham Lincoln.

Veintiséis años más tarde, 19 de junio de 1953, los esposos Julius y Ethel Rosemberg, pertenecientes a la Juventud Comunista Norteamericana, tras ser acusados de espionaje por David Greenglass, hermano de Ethel, fallecieron en la silla eléctrica en Ossining, Nueva York. Años después se comprobó la falsedad de la incriminación, motivada por el odio y la irascibilidad del hermano, quien confesó en 2001 que todo fue una trama macabra y que su propia acusación careció de fundamento alguno. Quedaron la rabia, la resignación, el desconsuelo, y los versos de José Pedroni, poeta argentino, quien cantó la tragedia asumiéndola como propia:

Yo tuve como Robby seis años inocentes,

y como Michael diez de risa despeinada.

Y tuve una madre triste. Nunca pensé

que nadie me la matara.

Nunca pensé que a una monstruosa silla

pudiera estar atada,

y que le dieran muerte cinco veces

hasta que de mí se olvidara.

(…)

Creen que te mataron y no es cierto.

Ya estabas libertada.

Has salido de viaje por el mundo.

Hoy entraste a mi casa.

Te sentaste a mi mesa sin hablar.

Eres eterna y blanca.

El mismo año, 1953, se fue del mundo uno de los mayores perpetradores de canallescos juicios a inocentes, Iosif Stalin. Las purgas, particularmente entre los años 1936 y 1938, fueron farsas judiciales que indujeron a confesiones de delitos inexistentes. Lo más granado y rojo de la nomenclatura leninista murió, llevando a la tumba el estigma de ser enemigos del pueblo. El jerarca, cuyas manos de pulpo llegaron hasta México para asesinar a Trotsky, pobló cementerios y gulags, totalitarismo que incubó el desastre histórico que significó la desaparición del inmenso país que ofrendó veintisiete millones de vidas para acabar con el fascismo.

Del nazismo y el fascismo habría que escribir tomos completos. Quizá la única referencia que aquí invoco sea aquella frase de Albert Einstein que sintetiza el horror: El crimen cometido por los alemanes es el más abominable que recuerda la historia de las llamadas naciones civilizadas. La conducta de los intelectuales alemanes -como grupo– no fue mejor que la de la multitud. Incluso ahora no hay signo alguno de arrepentimiento o de deseo real de reparar lo que se pueda después de tan gigantescos asesinatos.

La persecución a inocentes por los nerones de nuestros días continúa, con el auspicio y beneplácito de la misma prensa mercenaria de ayer, siempre al servicio de los poderes hegemónicos. El diario El Clarín, de Buenos Aires, se convirtió en el verdadero juez de Cristina Fernández de Kirchner, hoy sentenciada en primera instancia por supuestos delitos, en la realidad asociados a la imposibilidad de vencerla en las urnas; el juez Moro de Curitiba, más tarde puesto en evidencia por su participación en el gobierno de Bolsonaro, condenó a Lula Da Silva, quien purgó 580 días de prisión, tiempo en el cual, y merced a su inhabilitación, el fascismo se tomó el poder en Brasil; en Ecuador el ex presidente Rafael Correa, el vicepresidente en funciones Jorge Glas, y un sinnúmero de altos funcionarios, fueron condenados a ocho años de prisión y proscripción de la vida política, tras un amañado proceso con falsos testimonios que consiguió lo mismo que en los otros países: evitar un nuevo triunfo electoral de la Revolución Ciudadana; en Bolivia la derecha, los jueces corruptos y la prensa no solo derrocaron a Evo Morales y Álvaro García Linera, sino que la violación a los Derechos Humanos fue celebrada por fiestas paganas de las hordas fascistas.

28 de diciembre, Día de los Inocentes. No caben ni bromas, ni sarcasmos. La reparación no puede ser tardía. La mayor injusticia contra los inocentes es la condena la pobreza y miseria perpetuas. En el mito, la historia y el corazón, la guía para creyentes y no creyentes es el amor al prójimo, los latigazos a los mercaderes que profanaron el templo, y aquellas palabras de Cristo a sus discípulos que reverberan en la conciencia: Ya sabéis que los que en las naciones son considerados príncipes, las dominan con imperio. No ha de así entre vosotros.

Hoy, 28 de diciembre de 2022, la aldea palestina de Belén, donde nació Jesús y cuyo natalicio dio origen a la masacre de inocentes, está ocupada por soldados que hacen las veces de los sayones y centuriones del pasado. Dos mil ciento tres niños palestinos han sido asesinados. El calvario está vivo.

¿Queda alguna esperanza?

GM

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El Espejo de Eugenia

El Espejo de Eugenia: México de todos los tiempos

Sea cual sea el resultado, ya nos veremos para reelaborar la lista del México de todos los tiempos.

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Así se suele llamar a la siempre ardua iniciativa de formular la formación ideal del equipo mexicano de futbol  a lo largo de la historia, que es un mínimo fragmento de la historia humana, de ahí que resulte presuntuoso ese concepto de todos los tiempos, pero cabe utilizar esa fórmula para el más popular deporte del planeta, que tiene apenas ciento sesenta años de existencia, al menos en el concepto que hoy conocemos.

Esa centuria y media en realidad corresponde a las normas determinadas con la creación de la Football Asociation inglesa, pero, hace algunos años el Observatorio Romano publicó un artículo en el que, a partir de hallazgos de Bartolomeu Meliá, jesuita, lingüista y antropólogo  nacido en Baleares, España, se puso en evidencia que la práctica más antigua del balompié provendría de Paraguay, donde, con el nombre de Ñanga nembosarái, se detalla el juego que practicaban los indígenas de la región de San Ignacio Guazú, donde se asentó una de las primeras misiones religiosas en territorio guaraní. Más allá de este curioso episodio, no cabe duda de que, independientemente de donde haya nacido, el futbol se convirtió en la manifestación lúdica y atlética más famosa del mundo.  Por último, en los enfrentamientos entre Inglaterra y Paraguay en las fases finales de la Copa del Mundo, el triunfo favoreció a los británicos: 3 a 0 en 1966, y 1 a 0 en 2006, así que los paraguayos, por más inventores que hayan sido, llevaron la peor parte. Ambas escuadras cuentan con al menos dos de los mejores jugadores de la historia: Bobby Charlton y José Luis Chilavert.

Con normas y reglamentos ingleses que fueron modificados solo por avances tecnológicos, el caso del VAR en nuestros días, el futbol convoca tantos millones de ciudadanos y ciudadanas que es tan complejo, como en todo canon y antología, elegir a los mejores, considerando que las estrategias también han evolucionado, pues de la antigua alineación del 3-2-5-, hoy asistimos a variantes defensivas u ofensivas muy complejas.

La revolución del fútbol total de Johan Cruyff en la Holanda de los años setenta, el catenaccio italiano, el jogo bonito brasilero de Pelé y Garrincha, entre tantos esquemas, dificulta la elección puesto por puesto, porque no son esquemas inmutables y es tarea de titanes optar por determinados jugadores, con el agravante de variables como idolatría, popularidad, éxito, fama, lo que nos presenta un escenario subjetivo a la hora de escoger a los mejores. Quizá por ello, la base será la que determinó la FIFA, que tras consultas, encuestas y escrutinios de técnicos, periodistas y de los propios actores, nos entregó la siguiente oncena, bajo la firma de responsabilidad de la IFFHS ALL-TIME MEXICO MEN’S DREAM TIME:

Antonio Carbajal; Ramón Ramírez; Rafael Márquez; Claudio Suárez, Gustavo Peña; Raúl Cárdenas; Benjamín Galindo; Cuauhtémoc Blanco; Luis de la Fuente; Hugo Sánchez; Salvador Reyes.

Apenas publicada la lista, aparecieron cuestionamientos de toda índole, motivados por lecturas diversas que se manifestaron sobre la base de contemporaneidad, actualidad, prejuicios, animadversión. Ese malestar se convirtió en una multiplicación de memes, sugerencias, propuestas, y surgieron nombres no contemplados en el listado oficial de la Federación Internacional de Futbol Asociado.

Quienes se manifestaron en contra de la Tota Carbajal, citaron a Jorge Campos, Ignacio Calderón y Memo Ochoa; la retaguardia acogió a Ignacio Flores, Guillermo Sepúlveda, Arturo Vázquez Ayala, Alfredo Tena, Carlos Salcido; en el medio campo: Alfredo del Águila, Tomás Boy, Isidoro Díaz, Felipe Ruvalcaba, Gerardo Torrado, Héctor Herrera, Andrés Guardado y Manuel Negrete; y, en la ofensiva; Luis Hernández;  Jared Borgetti, Enrique Borja, Horacio Casarín, Alberto García Aspe, Horacio López Salgado, Héctor Hernández, Carlos Hermosillo, Javier Hernández, por citar a los que fueron nombrados más ocasiones.

En virtud de ser exclusivamente mexicanos, o quizá por el manto del olvido tejido con filamentos xenófobos,  no fueron invocados los nombres de jugadores de leyenda, los casos de los republicanos españoles como Isidro Lángara, el naturalizado Leblanc,  los vascos Pedro Regueiro y Martín Valtonrá. En los años cuarenta debió intervenir el presidente Manuel Ávila Camacho para reglamentar el número de jugadores extranjeros que podían alinearse en la cancha. Con el paso del tiempo y las necesidades, nacionalizados y naturalizados representaron con más pundonor que sospechas al equipo mexicano, de ahí que quizá, una encuesta más prolija podría incorporar aquellos nombres olvidados.

Ahora, frente a un nuevo reto mundialista, aparecerán, siempre como consecuencia de una actuación positiva, los nombres de quienes conforman la actual selección nacional. Es de esperar que nunca más se repitan las crónicas agudas, aunque ácidas, como las que Arturo Santamaría Gómez refiere al comentar la gira que la tricolor hizo por Europa a fines de la década del sesenta como preparación para el primer Mundial organizado en nuestro suelo, y que, tras ser derrotada por casi todos los adversarios, devino en crítica y albur: El humorismo del país, siempre ácido y de baja estima cuando se habla de la personalidad mexicana, decía después de la catástrofe europea que Nacho Trelles, el entrenador, “había viajado a Europa con exceso de equipaje, ya que llevaba 19 maletas y ningún futbolista. [1]

Tengo la confianza, convertida en esperanza, que en Qatar vamos a catar un sorbo de alguna copa. No será pulque, ni tequila ni mezcal, mucho menos trago amargo. Será un festejo que hará que en la nueva convocatoria al nuevo equipo ideal, aparezcan los héroes del presente. ¿Seré acaso demasiado optimista? Si los resultados fuesen adversos, sosegado y cabizbajo me iré a la calle Bucarelli, donde junto a un par de maldiciones, susurraré en el bar, con la letra de Consuelo Velázquez en la memoria: Yo tengo que decirte la verdad, aunque me duela el alma. No quiero que después me juzgues mal, por pretender callarla.

Sea cual sea el resultado, ya nos veremos para reelaborar la lista del México de todos los tiempos. Como en otro ámbito, siempre espero que haya más revueltas que paz.


[1] Arturo Santamaría Gómez; Mentalidad, nacionalismo y estilo en el futbol mexicano; XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología. VIII Jornadas de Sociología de la Universidad de Buenos Aires. Asociación Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires, 2009. cdsa.aacademica.org/000-062/1926.pdf

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Capital 21

EL ESPEJO DE EUGENIA: Los rebeldes del futbol 1

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En una de las pocas alusiones que hizo al futbol, Jorge Luis Borges decía que lo único interesante que ese deporte tenía era el potencial enfrentamiento entre países improbables, en relación a la imposibilidad de una contienda bélica entre naciones distantes en su ubicación geográfica.

El futbol, sobre la base de la frase borgesiana, va a permitir ahora que México se enfrente, por fortuna solo en la gramilla, a Argentina, Polonia y Arabia Saudita, partícipes del grupo 2 del campeonato mundial. 

Las estadísticas, que aunque no juegan pesan, nos dan un saldo negativo. Con Argentina, la tierra de tres de las más grandes figuras en la historia: Di Stéfano, Maradona y Messi, hemos perdido los tres partidos mundialistas; con Polonia, que hoy tiene al goleador Lewandowski, y que tuvo entre los setenta y ochenta a Deyna, Tomasewsky, Szarmach, Lato y Boniek, caímos por 3 goles a 1 en 1978, gol de honor de Víctor Rangel; cabe recordar a Grzegorz Lato, máximo anotador del mundial de 1974, quien, en las postrimerías de su carrera, entre 1982 y 1984, jugó para los Potros del Atlante, el club popular de la colonia Roma.

Con Arabia Saudita la situación es favorable Dos goleadas en la Copa Confederaciones auguran una actuación satisfactoria, pero será la primera ocasión de una contienda en el marco de un mundial. Si se tratase del petróleo podría ser más fluida la relación, naturalmente con los límites determinados por la OPEP, no así con la tara vergonzosa y anti civilizatoria: el apartheid, marginación y vejámenes que sufren las mujeres saudíes, pero, hace cuatro siglos ya lo dijo Francisco de Quevedo en su corriente satírica: poderoso caballero es don dinero.

Al citar antes a la FIFA, no se puede ignorar la serie de escándalos y trapacerías que han enlodado a la máxima estructura del fútbol, que incluyen denuncias sobre sobornos del anfitrión del 2022 a dirigentes de distintas confederaciones. Hoy, con motivo de la guerra entre Rusia y Ucrania, la FIFA ha logrado lo que no pudo ni el Consejo de Seguridad de la ONU: aislar y prohibir la participación rusa. Más allá de la postura política que cada quien asuma respecto al litigio de la hora presente, devastador para la condición humana, lo curioso y paradójico es que, pese a que se han probado intervenciones, invasiones y bombardeos indiscriminados, con afectación a la población civil, el organismo jamás ni siquiera censuró a Israel o los Estados Unidos. Esa doblez moral, hijastra de la sumisión, es una afrenta.

Quien no se mueve no siente las cadenas, decía Rosa Luxemburgo, y cabe la cita al hablar de jugadores rebeldes que se enfrentaron, ya sea a las cúpulas administrativas o, en caso más riesgosos, a dictaduras feroces. De los dóciles no quedan ni huella ni leyenda, de los sediciosos hay mucha tela que cortar. 

Entre los insumisos, Eric Cantona, uno de los más grandes jugadores de Francia, quien ha enfrentado a la FIFA y a los poderes hegemónicos. Una de sus declaraciones, alentando a que la gente retire el dinero de los bancos para inducir a la quiebra de los usureros, desencadenó campañas mediáticas en su contra, que revivieron aquella patada propinada a un espectador que lo ultrajaba. El respondió con arrogancia al justificarse: mi mejor momento deportivo fue ese puntapié al hooligan.  Ahora, como actor de cine, continúa belicoso, generando polémicas a su paso.

Oleguer Presas, del Fútbol Club Barcelona, resignó un lugar en la selección española por su convencimiento en la independencia catalana y su convicción anticapitalista;  Mustafá Zithouni declinó alinear en la selección de Francia de 1958 y se enlistó en uno de los frentes de liberación argelino. No debemos olvidar aquella legendaria frase del premio Nobel de Literatura, Albert Camus, cuando al ser requerido para que defina la palabra patria, exclamó: patria es la selección de fútbol de Argelia.

La solidaridad no tiene ni color, región ni religión, dijo el gran defensa argentino del Inter de Milan Javier Zanetti, cuando apoyó con plata y figura al Frente Zapatista de Liberación Nacional; un párrafo especial merece el doctor Sócrates, excelso mediocampista brasileño, quien fundó la democracia corinthiana para oponerse a la dictadura de su país. Cuando transferido a Italia fue consultado sobre su opinión sobre los mejores jugadores italianos, declaró: No los conozco. Estoy aquí más que nada para leer a Antonio Gramsci en su lengua original y estudiar la historia de la clase obrera. 

En el Chile de Pinochet, el máximo ídolo del Colo Colo, Carlos Caszely, en un evento protocolario se negó a estrechar la mano del dictador. Su madre, la comunista Olga Garrido, había sido apresada y torturada por la DINA, tras estigmatizarla como subversiva y terrorista. Tras hacer campaña y lograr la victoria en la campaña del NO contra el fascismo, Caszely declaró: Para mí es un orgullo haber ayudado a que hoy Chile sea un país más democrático, un poco más feliz y menos oscuro.

Edison Astivia, que militó en León, Celaya, América y la selección mexicana, decía: los indígenas han estado a la sombra de este país. Han sido relegados, han sido pisoteados y ojalá se les de el valor real que tienen.  Para mí son la esencia de este país.  Creemos que la esencia del país es la gente productiva, la gente rica. Yo siento que es todo lo contrario. Tras el declive de su carrera, el infortunio, la pobreza, pensó muchas veces en el suicidio. Lo salvó el cristianismo. A diferencia de Astivia, que asumió que se ferió el dinero de manera irresponsable, el quinto beatle, el irlandés George Best, irreverente con la FIFA, genial en las cancha y la borrachería, llegó a ufanarse de su modo de vida: gasté un montón de dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto, lo malgasté.

En próxima entrega hablaremos, a propósito del año del Mundial de Qatar, de otras figuras cimeras, no dominadas ni por la fama, la publicidad o los dólares, y, entre ellos, la máxima manifestación de rebeldía, Diego Armando Maradona.

Hay que repetir y repetir a Rosa Luxemburgo: quien no se mueve, no siente las cadenas.

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