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Capital 21

Jueves de Debate | La clase media y la 4T; la clase media es pequeña en México: especialistas

“El discurso neoliberal permeó en la sociedad, que prefiere identificarse con la clase media, aunque en los hechos no lo sea”; señalan especialistas

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El analista político Abraham Mendieta participó en la mesa del Jueves de Debate, “La clase media y la 4T”, donde se discutió el lugar que la clase media de México tiene en el discurso del gobierno encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien pasadas las elecciones intermedias de este año, enlistó posibles percepciones y formas de pensamiento de quienes integran este sector, a fin de explicar los resultados electorales que no favorecieron a Morena solo en la Ciudad de México, ya que a nivel nacional triunfó.

En dicho debate, Mendieta destacó la importancia de mantener esta discusión sobre los pensamientos y motivaciones de la clase media a la hora de emitir su voto. 

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“Amplísimos sectores de la sociedad se sienten clase media porque la ideología neoliberal te dice que si tu eres pobre eres un fracasado porque el pobre es pobre porque quiere, porque todos estos conceptos que el neoliberalismo repitió durante 40 años permearon en lo social, tú no puedes asumir esa identidad”. 

En este sentido, refirió que para poder definir un momento posneoliberal, como pretende la Cuarta Transformación, es imperante “la restauración del elevador social”, actualmente roto tras más de 30 años de gobiernos neoliberales.

En el Jueves de Debate de esta semana, perteneciente al ciclo “Ellos, ustedes, nosotros: la clase media en México”, transmitido por Capital 21, participaron también Alejandra Leal, historiadora y antropóloga;  Jorge Puma, doctor en Historia; Diana Fuentes, filósofa marxista y candidata a Doctora en Filosofía Política; y Francisco Abundis, Maestro en Políticas Públicas y Asuntos Internacionales. 

A través de una coproducción con la Secretaría de Cultura local, Capital 21 invitó como moderador a Jenaro Villamil, titular del Sistema Público de Radiodifusión del Estado mexicano.

Francisco Abundis abundó en los resultados electorales del 2018 y 2021, para entender cómo es que votaron aquellas personas que pueden definirse dentro de la clase media

“La clase media en México no tiene que ver con un concepto o un sujeto bien definido, sino con una tendencia, ¿Qué pasó en el 18 y en el 21? En el 18 la tendencia era: personas de mayor escolaridad y mayor ingreso votaron por esta administración”, refirió.  

“Esa tendencia en 21 no se repitió y fue casi al revés. A nivel nacional. Esta tendencia hay que distinguir lo que piensa la población en general de lo que la gente que salió a votar y ahí me parece una diferencia fundamental que obviamos frecuentemente. Lo que piensa el público allá afuera no es lo mismo que piensa la gente que sale a votar”, agregó.

Asimismo, tras exponer que menos del 1% de la población en México cuenta con estudios de posgrado en el extranjero, el maestro destacó que es a ese pequeño sector poblacional a quienes se refiere el presidente cuando vierte sus críticas sobre aquellos que votan a favor de la restauración neoliberal en el país.

“En realidad lo que AMLO está denunciando es a la élite. Cuando AMLO dice esos que estudian en Harvard y que son fifis, se refiere a una cosa que se llama la élite y no la clase media, y me parece que puede ser peligroso porque la clase media justamente es el taxista y el profesor que gana 500 pesos por asignatura y ahí entonces la pregunta es: ¿Cómo vamos a pensar a la clase media desde la izquierda y cómo la está pensando la 4T? Es decir, este país es un país que tiene una clase media chiquitita, en realidad si a la izquierda nos cuesta trabajo identificarnos como clase media, pero a veces nos cuesta más trabajo a aquellos que tenemos un trabajo estable y tal, decir pues no estamos tan en la clase media, estamos bastante más arriba en este país tan desigual, o más abajo los más precarizados.”, agregó Alejandra Leal.

“El problema del neoliberalismo hoy por hoy en el mundo se debate, está resolviendo entre sí el consenso neoliberal sigue consolidándose o si apuntan a un nacionalismo que regrese a una forma extraña”. “El problema es que lo que sucede en México es que está inscrito en ese enmarcare tan complejo, pero por otra parte que falta profundizar procesos democráticos porque si ese sector es tan pequeño entonces para qué le dedica tanto tiempo el presidente de la República a pelearse con ellos y llamarlos clase media, cuando además se sabe que ahí se va a reconocer mucha gente que por ingresos no estaría adscrita a ese lugar, porque se va a reconocer”, finalizó Diana Fuentes.

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Capital 21 recibe 2 reconocimientos en el Festival Pantalla de Cristal 2022. ¡Felicitaciones, equipo!

Azul Alzaga, directora de Noticias de Capital 21 fue reconocida con el premio “INIK”; el programa CÁCARO recibió el premio “Campaña de promoción de programa de televisión”

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Capital 21, el medio público de la Ciudad de México, recibió dos reconocimientos en el Festival Pantalla de Cristal 2022, los Premios Especiales RED para los Medios Públicos Asociados a la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México.

La periodista Azul Alzaga, directora de Noticias de Capital 21 y conductora del noticiario Informe Capital, fue reconocida con el premio “INIK” por la categoría “Personajes Protagonistas de Pantalla”. 

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El segundo premio fue para “CÁCARO, el cine desde todos sus ángulos” en la categoría “Campaña de promoción de programa de televisión”, serie de reciente creación dedicada a la difusión del cine y recomendaciones, su estreno fue en diciembre de 2021.

Este jueves 27 de mayo, el director general del Servicio de Medios Públicos de la Ciudad de México, Capital 21, Alonso Millán Zepeda, fue el encargado de recibir de manera presencial ambos premios durante la celebración del Festival Pantalla de Cristal 2022 en Saltillo, Coahuila, en el marco de la XXXIII Asamblea General Ordinaria de Asociados de la RED de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México.

La jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum, y la Secretaría de Cultura de la CDMX felicitaron a las y los galardonados como a todo el equipo de Capital 21, el medio público de la Ciudad de México.

En Capital 21 todo su equipo celebra ambos reconocimientos y reitera que hoy la televisión que nace en el corazón de la capital es cada vez más pública, ofreciendo contenidos de interés general para la ciudadanía, contribuyendo a democratizar el acceso al derecho a la información y contenidos de calidad.La señal de Capital 21 puede disfrutarse en el 21.1 de televisión digital abierta, así como en el 21 de HD IZZI y Totalplay y por su página web (www.capital21.cdmx.gob.mx). Asimismo, su programación se encuentra disponible en redes sociales: Facebook:@Capital21; Twitter: @Capital_21 y YouTube: Capital 21.

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EL ESPEJO DE EUGENIA: San Miguel de Allende… muy agradecido

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¿Cómo, tan inútil frente a Rembrandt, pintar la luz que emana de la oscuridad? ¿Cómo, tan lejos de Siqueiros, trazar la perspectiva de toda la vida?

Llegué a San Miguel de Allende bajo el cobijo de una canícula digna del desierto de Sonora. Sed, sudor, ahogo, y no obstante, un placer sensorial no compatible con la asfixia afloró en cada día y plenilunio. Debe ser, me dije, los retazos de historia de valientes, las terrazas y el tequila del ocaso, las muchachas hermosas o los charros lozanos y afables de esa ciudad conventual de espíritu creyente y misas cantadas. Pero no, hay algo más que todo aquello, porque, para remate, asistimos a un eclipse lunar que dejó absorto al pueblo entero.

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El hotel de la calle Mesones es un refugio contra la insolación. Sol que abraza, abrasa e invoca a Abraxas, dios del fuego. No es casualidad que año a año se rinda tributo en San Miguel de Allende al jalisciense Carlos Santana, quien tituló con ese nombre a su larga duración de mayor éxito, que revolucionaria el rock de fusión contemporánea.

Quien nos guía en un recorrido de mediodía por rincones de la ciudad,  no es rockero, sino cantinflesco. Vamos al mirador para que puedan observar esta tierra hermosa, que hermosea el paisaje, país y peaje, país milagroso, miraculoso, dice, al ufanarse de haber nacido allí. Esa es la mansión que escogió Mario Moreno para residir o vacacionar aquí. Miren ese mural divino, expresa, al señalar el cuadro de pared que fuera pintado para rendir homenaje a Cantinflas y sus amigos. Allí se advierte a una María Félix sublime y coqueta; junto a la diva, Agustín Lara, que con rostro fino de daga veracruzana parece esconderse de Jorge Negrete; a un costado se divisa a Dolores del Río, quien cruza rauda y preciosa, no orgullosa, altanera ni Bikina, sino cabizbaja, que me recuerda la confesión que hiciera cuando contó la huida de su familia de la casa en Durango a la voz de su padre banquero que exhortaba tembloroso: vuelen, que viene Pancho Villa y nos arrasa. En primer plano del fresco, el Indio Fernández, el torero El Cordobés, Siqueiros con pincel en mano, y la generosidad siempre apreciada del reverendo José Mojica que le ha prestado un hábito de fraile a Pedro Vargas. Parecen dispuestos a ensillar dos caballos color blanco puro y ojos entre marrón y miel.

En la Casa Hoyos, una placa es testimonio de lo acontecido: Don Pedro Vargas nació en esta casa el 29 de abril de 1906. Obviamente nació un niño, no un don, pero nació con dones especiales: una voz grave y profunda, tenor de registro amplio, señorial, parsimonioso. Tras su éxito mundial diría que volvería a San Miguel para adquirir la mejor mansión, e hizo realidad su sueño al comprar la gigante casona cercana al mirador. Su carrera musical y cinematográfica lo convirtieron en leyenda viva de la canción y destinatario de homenajes, ovaciones y aplausos. Circunspecto, respondía: Muy agradecido, muy agradecido y muy agradecido. Es una frase oportuna para reconocer las bondades de un pueblo grato, cordial y tan complaciente que se convirtió en el colmenar de la generación beatnick: Kerouac, Corso, Snyder, Ginsberg, Burroughs. También es la tumba de su musa y duende: Neal Cassady.

Una aventura que comprende el viaje a la patria de la niñez es el Museo del Juguete Mexicano. Trenes a escala, muñecas artesanales, camiones, canicas, títeres, lotería, carrusel, forman un colosal y diminuto mundo feliz.  Walter Benjamín, que dedicó profundas reflexiones a los juegos infantiles, habría sido presa fácil de ese rincón de ternura y melancolía. En lo particular me sentí inmerso en el ring en el cual el Santo y Huracán Ramírez se enfrentan a los malhechores con rostro propio, Cavernario Galindo y Tonina Jackson. Todos hicieron gala de ingenio, llaves doble nelson, patadas voladoras, cumpliendo el ritual que el ex teniente de la Revolución mexicana Salvador Lutteroth legara al país, al fundar, hace un siglo, la Empresa Mexicana de Lucha Libre.

En recovecos casi inaccesibles, como suele suceder con la hegemonía del relato patriarcal, aparecen dos mujeres que tomaron por asalto su cuarto propio: María Tomasa Estéves y Salas, la Finé mexicana, insurgente independentista fusilada en 1814, y Guillermina Jiménez Chabolla, Flor Silvestre, tan bella que cambió la mueca de Paco Malgesto y gestó, como matria y guía, a la reconocida prole artística de los Aguilar.

En el auditorio del Centro Cultural Ignacio Ramírez, El Nigromante, dedicado a la memoria de quien fuera base piramidal del laicismo, recordé a mi hermana Matilde al escuchar con devoción al Cuarteto de Cuerdas de la Universidad de Concepción de Chile, alma mater en la que ella transitó en la lejana década del sesenta, y en la que se involucró con socialistas que años después fueron víctimas de cárcel, tortura y exilio, cuando el fascismo pinochetista hizo una francachela con la sangre joven y la memoria de Lautaro, Caupolicán, Salvador Allende y Víctor Jara. Tras interpretar a Mozart, hicieron una gala con música académica de su país, para cerrar, con la ovación de los treinta asistentes, con Gracias a la vida y Run run se fue pa’l norte, de la arpillera y cantora mayor, Violeta Parra. 

En una inmensa bóveda del mismo centro cultural, la curiosidad se convierte en estupefacción. El guía llamado Tlacaele, mexica entre mexicas, que tiene un impresionante parecido físico con el Lex Luthor que aparecía en el cómic de Superman, camina veloz, con brincos que lo hacen flotar sobre la piedra. Nos enseña el mural que David Alfaro Siqueiros dejó inconcluso, porque ciertas imágenes secretas fueron develadas y debió salir como alma que lleva la Inquisición. En las paredes se esconde un rostro que solo es posible observar si uno sigue el consejo del añorado libanés marchante, cuando decía que en el arte hay que transmutar a Santo Tomás, porque hay que creer para ver. Se trata de Marx, barba de algodón, cabello de escarcha, mirada de profeta, y, junto a la efigie en claroscuro difuminado, la hoz y el martillo en color amaranto junto a siete corazones que se entrelazan y desvanecen. En el tumbado un enorme misil que en la perspectiva parece caer sobre los andantes, culmina en el féretro de Ignacio Allende. El Coronelazo, que fue y es uno de los artistas más dotados del planeta, configura otra irreverencia magistral: el Lenin de la estación Finlandia, una de las imágenes más conocidas del líder bolchevique, aparece sin rostro y se convierte, gracias a la nariz torcida, en Ignacio Allende.

Allende se unió desde 1806 a la lucha por la emancipación. Su capacidad, liderazgo y formación militar lo convirtieron en el par de Miguel Hidalgo, con quien comparte la ventura de la independencia y la desventura de la muerte. Fue fusilado, decapitado y su cabeza, con la del Cura Hidalgo, fue exhibida por diez años como venganza y  amenaza. La antigua ciudad de San Miguel el Grande, renombrada Allende en 1826, rinde tributo en calles, puentes, museos, casas y plazas consagradas al héroe y mártir asesinado en Chihuahua.

Al dejar la ciudad observo vagones perdidos de un ferrocarril que alguna vez fue escenario de despedidas, llantos, besos, es decir, tren de la nostalgia, sin destino ni estación. Con razón el pintor peruano Felipe Cossío del Pomar, fundador en los años treinta, junto al gringo mexica Stirling Dickinson, de cuanta escuela de arte existe en San Miguel, dijo, al referirse al embrujo que lo había atrapado: Había bebido agua del chorro y según una vieja conseja de gentes del lugar, el que bebe esa agua tiene que volver. En el camino bebí cuanta agua me fue posible ingerir. Solo queda elevar una plegaria: San Isidro Labrador, quita el sol y pon más agua. Volveré a San Miguel de Allende: pintoresca ciudad de la luz y de la insurrección.  

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EL ESPEJO DE EUGENIA: Guanajuato

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Quanaxhuato, tierra de ranas, llamaron los purépechas a esta región montañosa, cuya capital contemporánea, Guanajuato, es capaz de producir, a cualquier edad y en cualquier tiempo, deslumbramiento y asombro.  

Cómo no maravillarse ante una ciudad gruta. Inundaciones, pestilencia y pestes eran las características que convertían a Guanajuato en caverna húmeda y maloliente, al tener al río Guanajuato, depositario de agua residual e inmundicia, por debajo de las construcciones. Para desaguar y reorientar el río se necesitaron dos siglos. Con tecnología y mano de obra exclusivamente mexicana, el río fue canalizado por debajo de su cauce natural, que fue convertido en subterráneo dando paso a la construcción de ocho kilómetros de túneles que configuran un laberinto oscuro de piedra y leyendas. Lo que más impresiona de este socavón gigante es la avenida Miguel Hidalgo, que cruza el centro histórico y conecta con ramales que permiten el flujo del tránsito sin que se ocupen vías y callejones por los cuales solo pueden transitar personas, por lo angosto de los mismos. En la ciudad y en las cuevas no hay un solo semáforo y solo la educación integral de la ciudadanía permite la evacuación organizada del transporte: pasa uno y cede, pasa otro y cede.

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Las atracciones van desde las minas hasta las momias. En la mina La Valenciana descendimos ochenta metros por un graderío dispuesto a 45º, que requiere pericia y cuidado. El guía, que ha perdido sus cartílagos por el esfuerzo de bajar y subir 150 escalones varias veces al día, señala la importancia de la minería en la historia de la ciudad. La explotación se inició en el siglo XV con la llegada de los españoles y quinientos años después las empresas canadienses continúan con su codicia depredadora. No todo lo que brilla es oro, porque el enfisema pulmonar se llevó la vida de millares de indígenas esclavos, mineros y trabajadores.

Tras ascender hacia la colina, aparece un modesto museo, célebre desde que la película Santo contra las Momias de Guanajuato, producida en 1972, tuviese un impacto mundial. Tiempo atrás habían sido descubiertas las osamentas de los pobres que repletaban el panteón y, al carecer del dominio de las tumbas a perpetuidad, debían ser arracimadas en fosas comunes. La sorpresa fue mayúscula al comprobar que los cadáveres, al ser enterrados en cajas selladas y sin que el oxígeno los invadiera, se habían conservado prácticamente intactos. Truculencia y espanto se entremezclan y, con esas singularidades, el film tenía asegurada audiencia, además de contar con los mejores exponentes de la lucha libre mexicana: El Santo, Blue Demon, Milx Máscaras. Al observar con cierta repulsión y lástima a las momias, recordé aquel poema que Fernando Nieto Cadena, quien vivió y murió en Villahermosa, Tabasco, dedicase al Santo, luchador insigne que falleció en 1984 y fue inhumado bajo el alias de Rodolfo Guzmán Huerta:

Moría un retazo de infancia, hoy se va enmascaradamente hacia la tumba.

En las calzadas de piedra antigua no hay rastros de colillas ni goma de mascar. El empedrado luce diáfano, abrillantado por barredoras y transeúntes, cómplices de la pulcritud. Ni siquiera el Museo de la Inquisición con sus salas de tortura es capaz de espantar, salvo porque los herederos del Santo Oficio, devenidos fascistas de toda ralea, vestidos de demócratas, con sus doncellas de hierro, potros, horquillas para herejes y garrote vil, pululan a la caza de su oportunidad para imponer su oscurantismo en pleno siglo XXI.

Entre seis de la tarde y doce de la noche estalla en cualquier bocacalle o plazuela la música de mariachis, tunas, estudiantinas. Turistas del país o del extranjero se alborotan para formar la comparsa que transita por recovecos. Cantamos entonces: Dos besos llevo en el alma, llorona/, que no se apartan de mí/. El último de mi madre, Llorona/, y el primero que te di/. Lágrimas trizan las mejillas desoladas y un mezcal de medianoche sirve de bálsamo y consuelo. Al llegar al Callejón del Beso, el amor cobra vida y nos hace creer que durará por siempre.

En una plazoleta me encuentro con la estatua del Charro Cantor, Jorge Negrete, nacido en Guanajuato en 1911 y desaparecido con solo cuarenta y dos años en Los Ángeles, California. Emblema de la música ranchera, su muerte se produjo como consecuencia de cirrosis hepática, sin haber ingerido jamás un trago de licor. De vasta cultura, con dominio de seis idiomas, fundador del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, Negrete contrajo matrimonio en 1952 con María Félix en la llamada Boda del Siglo. Al observar su rostro en el bronce, volé hacia la infancia y al recuerdo de la anécdota familiar. Una tía abuela, afectada de Parkinson, y al parecer dislexia, cuidaba con esmero una fotografía que reposaba en su velador. Cuando mi madre procedió a limpiar y arreglar la habitación, la viejecita puso el grito en el cielo: ¡Me han robado la foto del negro Jorgete! Entonces mi hermano mayor se dio a la tarea de rebuscar por todo lado aquella imagen, hasta que la encontró bajo el catre.

¿Será acaso esta foto?
-¡Esa es! dijo ella, complacida.  

No era ningún negro Jorgete, se trataba de Jorge Negrete.

Entre 1972 y 1973 el profesor de la Universidad de Guanajuato, Enrique Ruelas, puso a temblar las piedras. Sacó el teatro de proscenios para convertir la ciudad en escenario propicio para rendir tributo a Miguel de Cervantes, y, a través de su figura, a las letras universales. Desde entonces, el Festival Cervantino acoge, en los barrios y teatros como el Benito Juárez, el Principal, Auditorio la Alhóndiga de Granaditas (antiguo granero), las Catacumbas del Mesón de  San Antonio, Teatro Cervantes, entre tantas otras locaciones, a expresiones del arte mundial. 

Más que en Alcalá de Henares, parecería que Cervantes nació en Guanajuato. Eulalio Ferrer Rodríguez, quien llegó a México bajo el status de asilado tras la Guerra Civil Española, fue el promotor, impulsor y coleccionista que dio origen al Museo Iconográfico del Quijote, que cuenta con un acervo de más de mil piezas dedicadas a la memoria del Hidalgo. En cada sala se respira aires de libertad, locura, candidez. He sentido un impacto demoledor en obras como Aquí estoy, siempre estoy, de la mexicana Rocío Sandoval, que nos ilustra a un Quijote con la mirada extraviada, sin halo de esperanza; de igual manera el óleo de Elvira Gascón, de Soria, España, al presentarnos a un  Quijote derribado, no vencido, que tiene más de León Felipe que de orate; Octavio Ocampo, a la manera de Arcimboldo, mezcla rostros, lanzas, molinos, cabello alborotado, caballos y paisaje, en su obra Visiones del Quijote.  El Quijote de Guanajuato es como un bálsamo de fe, necedad, convicción y esperanza para quienes luchan por cambiar este feo mundo inmundo.

Finalmente, la casa de la calle Positos 47 en la que nació el 8 de diciembre de 1886 el genial Diego Rivera. Con mobiliario, enseres y artilugios de la época, observamos el espacio en el que se desarrolló la primera infancia de Rivera. Y en el edificio, convertido en museo, ciento dos obras originales no catalogadas en redes ni plataformas digitales y, consecuentemente, generadoras de sorpresa y fascinación. La Cabeza Clásica, pintada por Diego a los once años de edad es prueba fehaciente de un espíritu y pincel casi sobrenatural; naturalezas vivas junto a las cunas que acogieron a Diego y a su hermano gemelo Carlos María, fallecido al año y medio de nacido; los dibujos de Dolores Olmedo y Frida Kahlo desnudas, excepcionales muestras de un lápiz con vida propia. 

Habría tanto que agregar sobre Guanajuato, cuna de la Independencia, pero ni el papel ni la memoria aguantan todo. Por eso es mejor alistarse para visitar esa tierra de magia y sortilegio.

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