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Cultura

Adiós a Eduardo Lizalde, “El Tigre”, escritor mexicano que lega el uso preciso de la poética

El también ensayista falleció a los 92 años, era considerado el mayor de los poetas hispanoamericanos, gracias a su lírica universal que contempla la ironía, la sensualidad, el humor y la inteligencia del lenguaje

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Las letras mexicanas están de luto por la muerte de Eduardo Lizalde Chávez, poeta inigualable, ensayista, guionista de televisión y narrador, quien falleció la mañana de este miércoles a la edad de 92 años, cumpliría 93 el 14 de julio; la noticia fue dada a conocer por su hijo.

Tras confirmar el fallecimiento del escritor, la Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura informaron que próximamente se realizará un homenaje en el Palacio de Bellas Artes en coordinación con la familia del poeta mexicano. 

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Eduardo Lizalde fue uno de los escritores de mayor presencia en la literatura mexicana, además su ejercicio periodístico cultural lo llevó a publicar innumerables reseñas, particularmente de ópera, tema que le apasionaba, tanto que incluso publicó un libro sobre esté género músico-teatral.

“El poeta mexicano que nos recordaba que ‘el amor era una blanda furia no expresable en palabras’. Hoy nos faltan justamente para lamentar su pérdida, Eduardo Lizalde nos deja un amplio legado en las letras mexicanas”, expresó la Secretaría de Cultura de la CDMX a través de su cuenta de Twitter.

La secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, lamentó “la muerte del poeta tigre”, al mismo tiempo recordó el paso de Lizaldi por publicaciones culturales como la revista ‘Vuelta’, fundada por Octavio Paz, y la revista ‘Letras libres’

“Una de las voces poéticas más poderosas de la literatura hispanoamericana se ha marchado”, se lee en un comunicado. 

Lucina Jiménez, directora del INBAL, afirmó que Lizalde “fue un verdadero sabio, de voz profunda, poeta, académico, amante de los libros y de la ópera”.

Personalidades del mundo de la cultura y las letras también lamentaron el fallecimiento del escritor mexicano, entre ellas las poetas Margo Glantz y Carla Faesler (escritora Alma Delia Murillo) así como el editor David Medina Portillo

Eduardo Lizalde, ‘El Tigre’, esta es su historia y legado

Eduardo Lizalde Chávez nació en la Ciudad de México el 14 de julio de 1929, aprendió a leer a los cinco años leyendo obras de Julio Verne y Emilio Salgari; a los 12 años ya leía a Honoré de Balzac y Émile Zola

Siendo muy joven también aprendió a escribir sonetos con la ayuda de su padre y a los 30 publicó su primer libro importante, titulado “Cada cosa es Babel”

El poeta, ensayista estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), también se formó como músico en la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA); dirigió la Casa del Lago de la UNAM. También fue profesor de Literatura Española, Mexicana y Latinoamericana en la misma UNAM, era su alma mater en toda la expresión de la palabra.

Con Enrique González Rojo y Marco Antonio Montes de Oca creó el Grupo del Poeticismo. Más tarde desarrolló una poética personal, profundamente irónica y aparentemente coloquial, esto lo acercó a otros dos poetas de su generación: Gerardo Deniz y Gabriel Zaid.

Sus obras más representativas son El tigre en la casa (1970), La zorra enferma (1974), Caza mayor (1979), Tabernarios y eróticos (1989), Rosas (1994), Otros tigres (1995), Nueva memoria del tigre (2005) por mencionar algunas.

El apodo de “El Tigre” se lo dieron gracias a sus diferentes obras que precisamente hacía referencia a este felino, entre ellas Memoria del tigre (1983), ¡Tigre, tigre! (1985), La caza del tigre (1998) y Otros tigres (1995).

Su talento y rigor en el mundo de las letras lo hizo acreedor a premios destacado, entre ellos el Premio Xavier Villaurrutia 1970 por su obra “El tigre en la casa”; el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1974 por “La zorra enferma” así como el Nacional de Literatura y Lingüística 1988; el Premio Iberoamericano Ramón López Velarde 2002, y la Medalla de Oro de Bellas Artes en reconocimiento a su trayectoria, 2009.

Ingresó en 2006 como miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. El 24 de mayo de 2007, tomó posesión de la silla XIV.

Entre otros de los cargos que ocupó fue la de director de Radio Universidad; secretario general del Consejo Nacional de Cultura y Recreación para los Trabajadores; director general de Medios Audiovisuales de la SEP; subdirector de publicaciones del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); director general de Televisión de la República Mexicana, de Publicaciones y Medios de la SEP y de la Compañía Nacional de Ópera del INBA.

Eduardo Lizaldi “un hombre que cambió el paisaje poético”

Octavio Paz alguna vez dijo que Eduardo Lizalde era “un hombre que cambió el paisaje poético” y el jurado que le otorgó el Premio Carlos Fuentes destacó que era “el poeta vivo más importante de México”. Tras su libro de 1970 ‘El tigre en la casa’ ganó reconocimiento internacional y el apodo de El Tigre

Lizalde decía que “la poesía es la muñeca fea entre las literaturas”. “Han muerto inéditos algunos de los más grandes poetas del mundo y de México”, afirmó en la radio de la Universidad Nacional Autónoma de México en 2009. 

Era considerado el mayor de los poetas hispanoamericanos, gracias a su lírica universal que contempla la ironía, la sensualidad, el humor y la inteligencia del lenguaje para referir al dolor, amor, violencia, esperanza y desencanto de la vida misma. 

Su poesía se deshizo del velo tradicional romántico para convertirse en un ejercicio de pensamiento profundo del presente que nos acongoja. Así lo expresan los escritores como Gonzalo Celorio, Marco Antonio Campos y Eduardo Langagne, quienes valoran los aportes de Lizalde a la poesía en español, y coinciden en que su legado es, además de decenas de poemarios, el uso preciso de la palabra poética para reflexionar sobre la vida que, él mismo afirmó, no es fácil vivirla.

La obra del también ensayista, narrador y traductor se distingue por el uso del lenguaje que al tiempo que es épico y simbolista, puede ser desgarrador, lúdico, preciso y sarcástico en un esfuerzo bien logrado por conectar con los lectores; aunque en varias ocasiones el propio Lizalde reconoció que pocos leen poesía.

Que en paz descanse Eduardo Lizalde Chávez, “El Tigre” poeta.

Con información de El Sol de México, El Financiero y El País

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Cultura

Las “Travesuras de Helguera” llega a Los Pinos; crítica a los excesos del poder y la corrupción

La muestra rinde homenaje al caricaturista Antonio Helguera, a un año de su partida; conformada por 295 piezas, destacan sus caricaturas sobre los expresidentes mexicanos

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La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Complejo Cultural Los Pinos, y la familia Helguera Muñoz invitan a la exposición “Travesuras de Helguera: Un crítico de Los Pinos en Los Pinos”, del caricaturista Antonio Helguera; se una muestra de su trabajo a manera de homenaje al artista gráfico, a un año de su fallecimiento.

La exposición consta de 295 piezas de la colección particular de la familia Helguera Muñoz, curadas por Rafael Barajas “El Fisgón”, de la mano de la viuda de Helguera, Alma E. Muñoz, la cual se inaugurará el sábado 25 de junio a las 12:00 horas en la Cabaña 1 del Complejo Cultural Los Pinos

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En conferencia de prensa, para presentar la exposición, la subsecretaria de Desarrollo Cultural, Marina Núñez Bespalova, en representación de la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero, comentó que esta “es una exposición muy soñada, siempre teniendo en mente el humor y la sorna con la que el propio Toño hubiera tomado este acto”. 

“Él siempre ha estado presente en este espacio, en la cabeza de quienes estuvieron habitándolo, en la prensa de quien revisaba y habrá dado aquí muchos dolores de cabeza”. 

“Vengan a ver la exposición, aquí encuentran la respuesta a todo…”: Alma Muñoz a neoliberales

Alma Muñoz, esposa del artista, agradeció el interés en el trabajo de Antonio Helguera; comentó que al hacer una revisión de la obra, la cual es muy basta, se encontraron piezas que siguen siendo vigentes, debido al análisis crítico y agudo que el caricaturista realizó.

“Encontramos cosas maravillosas y, sobre todo, vimos la vigencia de su obra, de cómo él siempre criticó al neoliberalismo. Sus cartones son una respuesta a todos sus detractores, que ahora lo atacan tanto, (…) lo único que les digo a sus detractores es que vengan a ver la exposición, aquí encuentran la respuesta a todo lo que nos están diciendo”.

Es un acto de justicia que esta exposición se realice en Los Pinos: “El Fisgón”

Rafael Barajas, “El Fisgón”, amigo y compañero de pluma de Helguera, afirmó que es un acto de justicia que esta exposición se realice en Los Pinos. 

“Me parece que es un acto de justicia cultural hacerle una exposición a Antonio y me parece que es un acto de justicia poética y satírica que esta exposición se dé precisamente en Los Pinos. Yo creo que él estaría encantado de esta travesura”.

Afirmó que con las piezas que se exponen se puede conocer la trayectoria de Helguera, gracias a que hay obras creadas en su etapa de estudiante, así como su trabajo en La Jornada, con un acento en lo que fue la implementación del modelo neoliberal en México, lo cual le tocó ver. 

“Además de que es un recuento de Antonio, es un repaso crítico de lo que fueron las administraciones neoliberales, tiene un interés artístico muy claro, pero también histórico muy preciso. Abarca un ciclo entero”.

También comentó que “Antonio Helguera es uno de los más grandes caricaturistas que ha dado este país, era un periodista muy querido. Era un extraordinario dibujante, uno de los grandes retratistas, era un artista muy completo, tenía un conocimiento de la anatomía muy preciso y era un gran analista político”.

“Travesuras de Helguera…” llega a lo que fuera el templo del neoliberalismo

El director del Complejo Cultural Los Pinos, Homero Fernández Pedroza, destacó la relevancia que significa que “Travesuras de Helguera: Un crítico de Los Pinos en Los Pinos llegue a este recinto, lo que fuera “el templo del neoliberalismo”.  

 “Es importante para nosotros, para el programa que venimos desarrollando en el Complejo Cultural los Pinos porque como todos saben, este era el templo del neoliberalismo y Toño era un antineoliberal, por eso es muy importante hacer una revisión de su trabajo”.

La labor minuciosa y detallista de Antonio Helguera se caracterizó por la crítica mordaz al poder político, eclesiástico, empresarial y mediático. Era un artista abiertamente de izquierda y su trabajo aún es criticado por la derecha mexicana.

La mayor parte de las piezas que se expone es una sátira sobre los excesos del poder y la corrupción que prevaleció durante los sexenios neoliberales, con presidentes como Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.

Sus cartones también dan cuenta de que el artista gráfico fue un defensor de las causas justas y luchó por la democracia.

Hora de visita, entrada gratuita 

La exposición se podrá visitar a partir del sábado 25 de junio, en los horarios del Complejo Cultural Los Pinos, martes a domingo de 11:00 a 18:00 horas en la Cabaña 1.

La entrada a la exposición es gratuita y se recomienda seguir las medidas sanitarias vigentes para el cuidado de la salud ante la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19.

Para conocer más programación sigue las redes sociales de la Secretaría de Cultura en Twitter (@cultura_mx), Facebook (/SecretariaCulturaMX) e Instagram (@culturamx) y del Complejo Cultural

Los Pinos(@CC_LosPinos), Facebook (/LosPinos.Cultura) e Instagram (@cc_lospinos).

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¿Quién fue Antonio Helguera?

Antonio Helguera nació en la Ciudad de México en el año de 1965, estudió grabado en “La Esmeralda” Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, en 1983, a los 18 años, inició su carrera como dibujante de crítica y sátira política en el diario El Día. Fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo en 1996 y en 2002.

En 1985 ingresó a La Jornada, diario donde publicó hasta el día de su fallecimiento, a los 55 años de edad. También colaboró, entre otras, en las revistas Milenio Semanal, ¡Siempre! y Proceso. Fue cofundador de El Chahuistle y El Chamuco.

Tuvo espacios en Canal Once, Canal 22 y TV UNAM, donde era conductor de El Chamuco TV a lado de Cintia Bolio, José Hernández, Rafael Pineda Rapé, Rafael Barajas El Fisgón y Patricio Ortiz. 

También fue coautor de los libros El Sexenio me da Risa (Grijalbo, 1994), El Sexenio ya no me da Risa (Grijalbo, 1994), El Sexenio me da Pena (Grijalbo, 2000) y El Sexenio se me hace chiquito (Grijalbo, 2003). 

En 1996, 2002 y de manera póstuma en 2021 recibió el Premio Nacional de Periodismo y en 2017, “La Catrina”. Como homenaje póstumo, también el año pasado, fue galardonado por el Club de Periodistas de México y la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México y el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis lo reconocieron con el VI Premio a la Trayectoria de Caricatura Gabriel Vargas 2021.

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Cultura

EL ESPEJO DE EUGENIA: Los muertos de mi felicidad

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Silvio Rodríguez, que acaba de ofrecer tres conciertos multitudinarios en Ciudad de México, escribió ese verso, los muertos de mi felicidad, en referencia a la acumulación histórica y memorial de quienes sembraron un estado del alma que, entre cordilleras y precipicios, signaron la razón de existir con dignidad, asombro, lágrimas, tormentas, alegrías.

Al evocar aquella canción de Silvio, amigo al que considero el mayor ruiseñor de nuestro tiempo, he recordado el paso por la vida de seres humanos que dejaron su país de origen para ofrendar su talento a México. Aquí trazaron sus mejores páginas y faenas; aquí entregaron sus huesos, quizá con la certidumbre de que la muerte no tiene el tinte ceremonial de otros lares, porque, gracias al ingenio centenario de la imaginería popular, y a artistas como José Guadalupe Posada, Diego Rivera o Francisco Toledo, la calavera mexicana no es aguafiestas, se viste variopinta, no causa pánico, sonríe con apariencia chispeante en lugar de la habitual mueca de lobreguez. Luce, además, un cráneo multicolor de arcoíris y no el marfil manchado de los esqueletos tradicionales. 

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A la calaca, coqueta y seductora, José Hernández le escribió una canción que muestra el carácter igualitario de la muerte. En las voces de Amparo Ochoa, Oscar Chávez o Lila Downs, resuena ese tintineo que tiene más de fanfarria que de osamenta:

La muerte no enseña el cobre
Tampoco hace distinciones
Lo mismo se lleva al pobre
Que al rico con sus millones
Uno va en estuche de oro
Y el otro en puros calzones
Pero pasadito el tiempo
Quedan igual de pelones.

Los personajes a los que hago alusión tienen el denominador común de haber nacido en la Mitad del Mundo, y consagraron su talento a disciplinas tan diversas como la vida, tan incompatibles como son las huellas de sus pasiones. 

Edmundo Jijón Serrano, nacido en Guayaquil en 1909, fallecido en Ciudad de México el 9 de diciembre de 1997, cargó en su equipaje del destierro el nombre de Paco Miller, ventrílocuo que con su alter ego y carnal Don Roque, deslumbraba en carpas, teatros y coliseos, con tal éxito que una de sus caravanas era anunciada como Tercio de Ases, junto a Agustín Lara y Cantinflas. Fue también Miller quien descubrió el talento de Germán Valdés, a quien, en lugar de su alias original, Pachuco Topillo, acuñó con el mote que lo haría célebre: Tin Tan.

Demetrio Aguilera Malta, también guayaquileño, vino al mundo el mismo año que el ventrílocuo, y su ceremonia del adiós se produjo en el entonces llamado Distrito Federal el 28 de diciembre de 1981. Murió el día de los santos inocentes, consecuente con la transparencia de quien hiciera de la palabra una alegoría mágica. Escribió novelas como Don Goyo, Siete lunas y siete serpientes,  Jaguar, Los que se van, y en cada libro plasmó la ritualidad escandalosa del trópico. Corresponsal en la Guerra Civil Española, jamás ocultó su ideología socialista. En Siete lunas y siete serpientes, acusa y latiguea al esclavismo y el racismo:  Antes, ese antes canoso cuatricentenario, él llegó en un barco negrero…  Bulu-Bulu entre esclavos — príncipes, guerreros, vírgenes, artistas, artesanos, brujos — con cadena al cuello. Entre muchos esclavos. La mitad la devoró la distancia. La otra mitad, ¿estaba viva? 

De Bolívar Echeverría, nacido en Riobamba el 31 de enero de 1941, me impresionó, en el único encuentro que tuve con él, su penetrante mirada azul que ahondaba un discurso profundo, pero nunca oscuro. Pensador formado en Alemania, residió durante tres décadas en Ciudad de México, con singulares aportaciones desde su cátedra en la UNAM. Marxista jamás sometido a manuales, fue suscitador de una izquierda creativa e insubordinada; su contribución filosófica se centra en las aristas de la multiplicidad del ethos de la modernidad capitalista: realista, romántico, clásico y barroco. El animal dialéctico más poderoso en la filosofía en lengua hispana, en palabras de Carlos Oliva Mendoza, decía en su obra Vuelta de siglo, por la que fue galardonado con el premio Simón Bolívar al pensamiento crítico: 

Las mercancías son los fetiches modernos, dotados de esta capacidad mágica de poner orden en el caos de la sociedad civil; y lo son porque están habitadas por una fuerza sobre-humana; porque en ellas mora y desde ellas actúa una “deidad profana”, valga la expresión, a la que Marx identifica como “el valor económico inmerso en el proceso de su autovalorización”; el valor que se alimenta de la explotación del plusvalor producido por los trabajadores. 

Fernando Nieto Cadena, el vago insobornable, nació en Guayaquil el 29 de marzo de 1947 y murió en Villahermosa, Tabasco el día ocho del mismo mes en 2017. Irreverente, transgresor, tierno, nos legó una poesía de barrio, lenguaje portuario de un escritor honrado, sin protocolos ni trajes, con la triste sonrisa de un glosador de los plebeyos que prestó su voz a los populacheros. Escribía para burlar etiquetas, contratos y convenciones sociales acedas:

Le reclamo a esta mujer por traicionarme con su esposo
no está bien lo que me hace
ella se ríe con aire de inocente
estás loco me suelta sin más aviso que su tierna sonrisa y se pone a leer mientras
trato de recordar la palabra griega con que se describía a las mujeres ojinegras
¡mairomatiani! esa es la palabra que busco …

Ítalo Estupiñán, nacido en Esmeraldas el 1 de enero de 1952 y muerto en Toluca de Lerdo el 1 de marzo de 2016, fue un futbolista legendario que llegó a Toluca y se convirtió en el Gato salvaje. Llevó al club Toluca al campeonato en la temporada 1974-1975 consagrándose como el mejor jugador de la liga mexicana. Fue artífice del triunfo del América sobre el Boca Juniors en la Copa Interamericana de 1978. Lo conocí personalmente en 2009, cuando se sumó a la delegación presidencial liderada por Rafael Correa en visita oficial. Me dijo entonces que la vida no había sido grata, que merecía mayor reconocimiento en su país de origen, pero que le bastaba con haber sido figura descollante en México. Fue el ariete que abrió las puertas de México a la avalancha de jugadores ecuatorianos que llegaron años más tarde.

Arturo Garrido Puga, querido amigo nacido en Quito el 5 de diciembre de 1955, se despidió sin testamento el 28 de mayo pasado en San Luis Potosí. Transformador, original e insolente,  creó su propio mundo dentro de la danza contemporánea mexicana. Los grupos Barro Rojo, Andamio y Proyecto Coyote, de los cuales fue fundador y animador, interpretaron sus coreografías vanguardistas y críticas con el poder. Lucina Jiménez, directora del INBAL, destacaba en Garrido su espíritu crítico, ya que sabía conmover a través de un arte político, congruente con su poética radical y humanista. Sin duda, Arturo danzaba con bronca contra la infamia y la injusticia.

Así es la vida, así es la muerte. Esta tierra generosa unió para siempre a un filósofo, un novelista, un poeta, un futbolista, un bailarín y un ventrílocuo. 

Contaba Bolívar Echeverría que los mercaderes musulmanes de Sin Kalán, actual Guangzhou, morían y después estaban de pie. ¿Será acaso que un día los seis ecuatorianos-mexicanos resucitan y nos entregan una novela que contenga un poema barroco bailable que se exprese con voz invisible para echar la miseria humana a la mierda de una sola patada? 

Serían, más que nunca, los muertos de mi felicidad.

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Cultura

Así se vivió el concierto de Silvio Rodríguez en el Zócalo CDMX; 100 mil personas acudieron

El cantautor cubano interpretó algunos de sus éxitos que fueron coreados por el público asistente, entre ellos: “Casiopea”, “La Maza”, “Mi Unicornio Azul” y “Te Amaré”

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Más de 100 mil personas acudieron al Zócalo de la Ciudad de México para disfrutar del concierto gratuito que ofreció el cantautor cubano Silvio Rodríguez, donde interpretó sus grandes éxitos como “Casiopea”, “La Maza”, “Mi Unicornio Azul”, “Quien fuera” y “Te Amaré”, entre otros.

Durante el recital, Silvio Rodríguez dedicó nuevamente el tema “El Necio” al presidente Andrés Manuel López Obrador, así como a todas y todos los mexicanos que creen en el cambio. 

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“Hoy se la vuelvo a dedicar a Andrés Manuel y a todos los mexicanos que creen que es posible un futuro mejor”.

Este espectáculo musical marcó el regreso de los conciertos masivos a la máxima plaza pública de la capital del país, luego de dejar atrás lo más difícil de la emergencia sanitaria de COVID-19. 

La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, calificó como “todo un éxito” el concierto de Silvio Rodríguez e informó que se esperan más conciertos similares para que los capitalinos puedan tener acceso a la cultura en la capital del país.

“Todo un éxito el concierto. Estamos muy felices de tener a Cuba en el corazón de México y además, el Zócalo es algo muy especial y Silvio Rodríguez también”, comentó.

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Silvio Rodríguez agradeció al público asistente por acompañarlo esa noche, quién aplaudió cada una de sus canciones durante la noche y le correspondió coreando “Oe, Oe, Oe, Silvio, Silvio”,

El concierto gratuito, organizado por el Gobierno capitalino y el Gobierno de México, inició con la participación de la cantautora mexicana Vivir Quintana, autora de “Canción sin miedo”, uno de los temas representativos del movimiento feminista actual en América Latina.

Luego de ocho años de no presentarse en el país, el concierto de Silvio Rodríguez en el Zócalo se dio en el marco de los recitales “La espera terminó” que el artista presentó previamente en el Auditorio Nacional, donde compartió su nuevo trabajo discográfico “Para la espera”.

El artista, nacido en San Antonio de los Baños, Cuba, el 29 de noviembre de 1946, cuenta con más de cuatro décadas de trayectoria y 20 producciones discográficas. El cantautor, guitarrista y poeta cubano es la figura más destacada del movimiento musical surgido en su país tras la Revolución Cubana, conocido como “nueva trova”, en la que también han destacado Pablo Milanés, Noel Nicola, Amaury Pérez y Vicente Feliú.

Por la mañana del mismo viernes 10 de junio, la Jefa de Gobierno entregó el Nombramiento del Huésped Distinguido y las Llaves de la Ciudad al cantautor Silvio Rodríguez en el Zócalo capitalino, donde reafirmó la convicción de que debe terminar la tragedia que representa el bloqueo económico al país de Cuba.

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