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Cultura

Charlie Watts, el elegante baterista de The Rolling Stones, su muerte cimbró al mundo

El baterista de la legendaria banda británica falleció este martes a la edad de 80 años; su vida la consagró a su familia, al rock y al jazz

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Murió Charlie Watts, el elegante baterista de la legendaria banda The Rolling Stones; la noticia fue dada a conocer este martes 24 de agosto por su publicista Bernard Doherty a través de un comunicado; la información fue confirmada minutos después por la banda en sus redes sociales. Una noticia que cimbró al mundo, no sólo el de la música y el rock.

Aunque no se revelaron las causas de la muerte de Watts, en la misiva se confirma que falleció rodeado por su familia y seres queridos en un hospital de Londres.

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“Es con inmensa tristeza que anunciamos la muerte de nuestro amado Charlie Watts. Murió pacíficamente temprano el día de hoy en un hospital de Londres, rodeado de su familia. 

Charlie era un esposo muy querido, padre, abuelo y también como miembro de The Rolling Stones, uno de los bateristas más grandes de su generación. 

Solicitamos amablemente que la privacidad de su familia, compañeros de banda y amigos se respete en estos tiempos difíciles», se lee en el mensaje que The Rolling Stones compartió como despedida a Charlie Watts en sus redes sociales.

Descansa en paz, Charlie Watts.”

Apenas el pasado 5 de agosto, Watts anunció que no estaría presente en la gira de la banda por Estados Unidos, programada para finales de este verano debido a problemas de salud. 

Mientras que The Rolling Stones publicó un mensaje en sus redes sociales pidiendo por la pronta recuperación de Charlie, y aseguraron que todas las fechas de la gira de 2021 seguirían adelante según lo planeado.

Un mes antes, el 2 de junio, cuando Charlie cumplió 80 años, se sometió a un procedimiento médico en Londres, debido a una condición de salud que aún se desconoce. En ese entonces, un portavoz de The Rolling Stones emitió un comunicado afirmando que el baterista necesitaba descansar y recuperarse.

“Charlie se sometió a un procedimiento que fue completamente exitoso, pero sus médicos concluyeron esta semana que ahora necesita un descanso y una recuperación adecuados”, decía el comunicado.

También trascendió que Steve Jordan, miembro del proyecto alterno de Keith Richards X-Pensive Winos, fue anunciado como reemplazo de Watts durante esta gira; lamentablemente, las circunstancias terminaron por complicarse y ahora se desconoce si la banda continuará con el esperado tour.

Desde su ingreso a la banda, esta era la primera vez en la historia de los Stones que Charlie Watts se ausentaría de una gira. Él mismo baterista dijo que esperaba estar recuperado y al máximo para las siguientes presentaciones con la banda. 

Así llegó Watts a los Stones, el verdadero líder de la banda

A sus 22 años, en 1963, Charlie Watts se integró a un incipiente The Rolling Stones, como reemplazo del baterista Tony Chapman; su debut oficial fue el 12 de enero en el Ealing Blues Club, desde entonces nunca faltó a un concierto de sus Satánicas Majestades, con todo y que afirmaba que tenía una relación de amor y odio con las giras.  

Además de su reconocida labor como baterista, Charlie se encargó del arte de algunos álbumes de la banda y escenarios de las giras, debido a su formación como diseñador gráfico; así se convirtió en pieza fundamental para la creación de la imagen de The Rolling Stones.

A diferencia de Mick Jagger y Keith Richards, Charlie Watts era el más discreto de los cuatro integrantes de la agrupación, prefería esconderse de los reflectores de los medios de comunicación, evitaba las entrevistas siempre que podía y se dedicaba completamente a la música, por algo en 2006 fue elegido como miembro en el Salón de la Fama de la revista Modern Drummer y en 2016 fue catalogado como el número 12 de los 100 mejores bateristas de todos los tiempos, de acuerdo a la revista Rolling Stone.  

Con todo y su discreción, Watts tenía un papel muy importante dentro de la agrupación, el mismo Mick Jagger llegó a afirmar que Charlie era el verdadero líder de los Stones, prueba de ello es aquella anécdota conocida, en la que un Jagger alcoholizado le habló por teléfono a Watts y le gritó “¡¿Dónde está mi baterista?!”, a lo que Watts reaccionó inesperadamente, se levantó de su cama, se afeitó la barba, se puso su traje más elegante y fue directo a buscar a Mick Jagger para golpearlo en la cara y decirle: “No vuelvas a llamarme tu baterista nunca más. ¡Tú eres mi maldito cantante!”.

Otra referencia es la que hizo Keith Richards en 1979, quien afirmó: “Todo el mundo piensa que Mick y Keith son The Rolling Stones. Si Charlie no estuviera haciendo lo que hace con la batería, eso no sería cierto en absoluto. Descubrirías que Charlie Watts es los Stones”.

The Rolling Stones son considerados como una de las más grandes e influyentes bandas del rock y de todos los tiempos,​ pues es junto con The Beatles, es una de las agrupaciones que sentó las bases del rock contemporáneo. Es por ello que Watts, junto con todos los otros integrantes de los Stones, es y será unos de los pilares importantes de la música moderna.

A Charlie Watts le sobreviven su esposa Shirley Ann Shepherd (con quien se casó en 1964 y con quien permaneció hasta el día de su muerte), su hija Serafina y su única nieta, Charlotte; así como sus tres compañeros de banda: Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood.

Cabe mencionar que al baterista le fue detectado cáncer en la garganta a mediados de 2004, por esa razón The Rolling Stones suspendió todas sus actividades hasta la recuperación de Watts, quien se reintegró a la banda en enero de 2005, coincidiendo con las grabaciones del álbum A Bigger Bang.

Se afirma que aquella vez se recuperó por completo del cáncer, pero hoy, tras su fallecimiento, se habla de que esa fue la posible causa de su deceso. Lo que es seguro es que deja un legado importante en el rock y el jazz, su primera pasión musical.

Gracias por tanto, Charlie, su Satánica Majestad, siempre te recordaremos a través de tu música.

Antes del rock, el jazz fue la primera pasión de Charlie Watts 

Antes del rock, el jazz fue la primera pasión de Charlie Watts, nació en Londres, Inglaterra en 1941; desde muy joven mostró interés por la música, gusto que compartía con su vecino Dave Green, quien con el tiempo se convirtió en su amigo de toda la vida y compañero de carrera, pues Green se consagró como bajista y Charlie como baterista.

Los primeros discos de la colección de Charlie eran precisamente grabaciones de jazz, registros de 78 RPM de Jelly Roll Morton y Charlie Parker, así lo recordó Dave, quien en 2020 contó al diario The New Yorker : “cuando éramos niños, descubrimos discos de 78 rpm. Charlie tenía más discos que yo… Solíamos ir a su habitación y sacar estos discos”.

A la edad de 13 años Charlie se interesó en tocar la batería, su madre contó al mismo medio que él “tocaba melodías en la mesa con trozos de madera o con un cuchillo y un tenedor”, antes de que le compraran su primera batería en 1955. Desde entonces comenzó a practicar escuchando los discos que coleccionaba.

En 1958, Green y Watts iniciaron sus carreras musicales juntos, tocando en una banda de jazz llamada Jo Jones All Stars, actividad que compartieron por un año. 

Más tarde, el futuro baterista de The Rolling Stones ingresó a la Harrow Art School, asistió sólo por un año. Tras abandonar la escuela, Watts trabajó como diseñador gráfico, actividad que combinaba con la música; tocaba la batería con bandas locales en cafeterías y clubes.

Para 1961 Watts se unió a la agrupación Blues Incorporated por invitación de Alexis Korner (considerado el padre fundador de la escena del blues británico), tocaron en Ealing, al oeste de Londres, donde también eran músicos invitados Brian Jones, Ian Stewart, Mick Jagger y Keith Richards, quienes frecuentaban los clubes de rhythm and blues

Fue dos años después, en enero de 1963, cuando Watts aceptó unirse a The Rolling Stones, llegó para sustituir a Tony Chapman

Watts fue el último de los cinco integrantes permanentes de los Stones en llegar a la banda, que se había formado meses antes y que sin saberlo estaba destinada a convertirse en una leyenda de la música a nivel mundial.

Un año después, en 1964, los Rolling Stones alcanzaron el número uno en las listas de popularidad británicas con su versión de “It’s All Over Now” de Bobby Womack. Y para 1965 nace su primer gran clásico, “(I Can’t Get No) Satisfaction”, compuesto por Mick Jagger y Keith Richards, quienes se convertirían en los compositores de cabecera de la banda.

Durante el siguiente año llegaron éxitos como “Paint it Black”, “19th Nervous Breakdown”, “Gett off my Cloud”, “Have You Seen Your Mother, Baby” y “Lady Jane”.

Su carrera siguió creciendo con nuevos éxitos y álbumes, entre ellos “Aftermath” (1966), “Their Satanic Majesties Request” (1967), “Sticky Fingers” (1971), “Some Girls” (1978), “Tattoo You” (1981) y “Steel Wheels” (1989). Además llegaron sus giras masivas por todo el mundo, con escenarios espectaculares y estadios repletos. Así se consagraron como sus Majestades Satánicas.

Charlie materializó su pasión por el jazz 

Tras 17 años de carrera con The Rolling Stones, Charlie Watts al fin encontró el momento para materializar su pasión por el jazz, la base de su carrera musical, fue así como durante la década de 1980 formó una banda de 32 miembros, llamada Charlie Watts Orchestra. Su primer concierto fue en el legendario club de jazz de Londres Ronnie Scott’s, el cual solía visitar como incógnito.

Diez años más tarde, editó varios discos con otro proyecto, denominado Charlie Watts Quintet, en su grabaciones incluyeron un tributo a Charlie Parker, músico que influyó la carrera del también rockero.

Durante los últimos años, Watts trabajó con una banda de blues de la vieja escuela, llamada ABC & D of Boogie Woogie, que tocaba en pequeños clubes, pero también continuó con los Rolling Stones. Sus últimas apariciones fueron en la etapa europea de la gira “No Filter” durante el 2018, antes de que imaginar que la pandemia de COVID-19 cambiaría al mundo.

Además de su agenda profesional, Watts pasó gran parte de su tiempo en su rancho de Devon, al suroeste de Inglaterra, acompañado de su esposa, quien se dedicaba a la  crianza de caballos, incluso era propietaria de una conocida ganadería. Pasaban tiempo y disfrutaban de una vida pacífica, como lo fue él a lo largo de su vida, modesto y todo un caballero.

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Cultura

Adiós a Xavier Robles, escritor de más de 30 filmes, entre ellos “Rojo amanecer” y “Bajo la metralla”

Era un hombre de izquierda y de lucha, su trabajo da cuenta de ello; el día de su partida presentaría en Los Pinos su documental “Ayotzinapa: crónica de un crimen de Estado”

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El luto embarga a la comunidad cinematográfica y de la cultura de México, murió a los 73 años de edad FranciscoXavier Robles Molina, dramaturgo, guionista, actor y director de cine, escribió historias emblemáticas de la filmografía nacional, entre ellas “Rojo Amanecer”, “Las poquianchis”, “Bajo la metralla” y “Los motivos de Luz”.

El escritor de cine falleció este 24 de junio a los 73 años de edad a causa de complicaciones tras un accidente automovilístico. Hoy, día de su partida, tenía programado presentar en el Complejo Cultural Los Pinos su documental “Ayotzinapa: crónica de un crimen de Estado”.

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“Con todo mi amor y mi admiración Padre Querido. Te amo hoy y siempre. Gracias por todas tus enseñanzas, el compromiso y la dignidad”, escribió su hija Paloma Robles en su cuenta de Facebook.

La Secretaría de Cultura, Cineteca Nacional, Filmoteca UNAM, entre otras instituciones, así como personalidades del cine y la cultura, compañeros, amistades y familia emitieron mensajes de condolencias por la pérdida del escritor y director de cine.  

Obra, trayectoria y legado de Xavier Robles

Xavier Robles nació el 25 de febrero de 1949 en Teziutlán, Puebla, se ganó el reconocimiento de la crítica, colegas y el público gracias a su trabajo enfocado en las problemáticas y luchas sociales, preocupaciones que lo llevaron a confeccionar historias y retratar otras de manera que dieran cuenta de las realidades del México que vio en diferentes épocas. Era un hombre de izquierda y de lucha, su trabajo da cuenta de ello. 

Por ello, su trayectoria está marcada por sus grandes obras y sus adaptaciones a la pantalla grande, así como sus interpretaciones como actor. 

Su carrera empezaría a tomar forma a sus 20 años cuando fue galardonado con el Segundo lugar del Concurso de Cuento de la revista “Punto de partida”, por su relato “Brenda”, con lo que quedaba de manifiesto su gran talento desde joven.

En 1976 colaboró al lado de Tomás Pérez Turrent en la adaptación cinematográfica de la cinta “Las Poquianchis”, dirigida por Felipe Cazals; a partir de esta fecha Xavier Robles se dedicó al guión cinematográfico.

Su ópera prima de ficción fue “Crímenes y TV”, una historia con la que plasmó las relaciones existentes entre la política, los excesos y las empresas electrónicas de comunicación, sin embargo, el filme que quedó inconcluso debido a presiones de inversionistas que se retiraron cuando el proyecto ya llevaba un mes de rodaje.

Tiene en su haber alrededor de 30 guiones filmados de los cuales sobresalen: “¡Qué viva Tepito!” (1981), presentado en el Festival Internacional de Cine de Panamá en 1981, donde le otorgaron premios al guión y premio especial a la película; “Bajo la metralla” (1983) galardonada con la Diosa de Plata por la prensa especializada mexicana; “Los motivos de luz” (1985), acreedora a la Concha de Plata en el XXXIII Festival Internacional de Cine de San Sebastián, España, 1985; y “Astucia” (1985), primer lugar por su adaptación por parte de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (1984).

También destaca el guión de la película “Rojo amanecer” (1989), que hizo en colaboración con Guadalupe Ortega y dirigió Jorge Fons, fue la primera película de México en abordar abiertamente el tema de la Matanza de estudiantes en Tlatelolco, del 2 de octubre de 1968, un crítica el gobierno y una denuncia de la represión que se vivió en el país. 

Con este trabajo obtuvieron numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián en 1990; del Premio Coral en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba, 1990; de los Arieles a la Mejor Película, al Argumento Original, al Guión Cinematográfico (1991); Heraldos a Mejor Película y Mejor Guión (Robles y Ortega Vargas).

También escribió el guión de “Cementerio de papel” (2007), con el que aborda el tema de los desaparecidos y la existencia de presuntas pruebas contra el aparato gubernamental.

En cuanto a sus documentales, dirigidos por él mismo, destacan “Iztapalapa: La puerta del sol” (2005) y “Ayotzinapa: Crónica de un crimen de estado” (2014).

Sus últimas obras, realizadas en colaboración con su esposa, Guadalupe Ortega, fueron los documentales que él mismo dirigió, siendo “La luz del alba” (2021) su trabajo más reciente. 

Durante las últimas semanas, Xavier Robles había estado trabajando en una investigación sobre Plutarco Elías Calles, expresidente de México.

Su trayectoria abarcó más de 5 décadas, tiempo en el que se dedicó enteramente al trabajo de guionismo y dirección. Su obra fílmica está compuesta por más de 30 películas, sin embargo, se sabe que escribió cerca de un centenar de historias.

Xavier fue miembro vitalicio de la Sección de Autores del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográficas (STPC) y de la Sociedad General de Escritores de México desde 1976. En 1993 ingresó al Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNC).

Desde 1994 impartió diplomados de guionismo cinematográfico para la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). En enero de 2001 creó El Taller de Escritores Cinematográficos El Garfio, A. C., con un grupo de guionistas profesionales y alumnos de sus talleres y clases.

Coordinó numerosos cursos de guión cinematográfico para el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, para la Maestría de Guionismo de la UIC, entre otras instituciones educativas y culturales del país.

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Cultura

Las “Travesuras de Helguera” llega a Los Pinos; crítica a los excesos del poder y la corrupción

La muestra rinde homenaje al caricaturista Antonio Helguera, a un año de su partida; conformada por 295 piezas, destacan sus caricaturas sobre los expresidentes mexicanos

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La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Complejo Cultural Los Pinos, y la familia Helguera Muñoz invitan a la exposición “Travesuras de Helguera: Un crítico de Los Pinos en Los Pinos”, del caricaturista Antonio Helguera; se una muestra de su trabajo a manera de homenaje al artista gráfico, a un año de su fallecimiento.

La exposición consta de 295 piezas de la colección particular de la familia Helguera Muñoz, curadas por Rafael Barajas “El Fisgón”, de la mano de la viuda de Helguera, Alma E. Muñoz, la cual se inaugurará el sábado 25 de junio a las 12:00 horas en la Cabaña 1 del Complejo Cultural Los Pinos

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En conferencia de prensa, para presentar la exposición, la subsecretaria de Desarrollo Cultural, Marina Núñez Bespalova, en representación de la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero, comentó que esta “es una exposición muy soñada, siempre teniendo en mente el humor y la sorna con la que el propio Toño hubiera tomado este acto”. 

“Él siempre ha estado presente en este espacio, en la cabeza de quienes estuvieron habitándolo, en la prensa de quien revisaba y habrá dado aquí muchos dolores de cabeza”. 

“Vengan a ver la exposición, aquí encuentran la respuesta a todo…”: Alma Muñoz a neoliberales

Alma Muñoz, esposa del artista, agradeció el interés en el trabajo de Antonio Helguera; comentó que al hacer una revisión de la obra, la cual es muy basta, se encontraron piezas que siguen siendo vigentes, debido al análisis crítico y agudo que el caricaturista realizó.

“Encontramos cosas maravillosas y, sobre todo, vimos la vigencia de su obra, de cómo él siempre criticó al neoliberalismo. Sus cartones son una respuesta a todos sus detractores, que ahora lo atacan tanto, (…) lo único que les digo a sus detractores es que vengan a ver la exposición, aquí encuentran la respuesta a todo lo que nos están diciendo”.

Es un acto de justicia que esta exposición se realice en Los Pinos: “El Fisgón”

Rafael Barajas, “El Fisgón”, amigo y compañero de pluma de Helguera, afirmó que es un acto de justicia que esta exposición se realice en Los Pinos. 

“Me parece que es un acto de justicia cultural hacerle una exposición a Antonio y me parece que es un acto de justicia poética y satírica que esta exposición se dé precisamente en Los Pinos. Yo creo que él estaría encantado de esta travesura”.

Afirmó que con las piezas que se exponen se puede conocer la trayectoria de Helguera, gracias a que hay obras creadas en su etapa de estudiante, así como su trabajo en La Jornada, con un acento en lo que fue la implementación del modelo neoliberal en México, lo cual le tocó ver. 

“Además de que es un recuento de Antonio, es un repaso crítico de lo que fueron las administraciones neoliberales, tiene un interés artístico muy claro, pero también histórico muy preciso. Abarca un ciclo entero”.

También comentó que “Antonio Helguera es uno de los más grandes caricaturistas que ha dado este país, era un periodista muy querido. Era un extraordinario dibujante, uno de los grandes retratistas, era un artista muy completo, tenía un conocimiento de la anatomía muy preciso y era un gran analista político”.

“Travesuras de Helguera…” llega a lo que fuera el templo del neoliberalismo

El director del Complejo Cultural Los Pinos, Homero Fernández Pedroza, destacó la relevancia que significa que “Travesuras de Helguera: Un crítico de Los Pinos en Los Pinos llegue a este recinto, lo que fuera “el templo del neoliberalismo”.  

 “Es importante para nosotros, para el programa que venimos desarrollando en el Complejo Cultural los Pinos porque como todos saben, este era el templo del neoliberalismo y Toño era un antineoliberal, por eso es muy importante hacer una revisión de su trabajo”.

La labor minuciosa y detallista de Antonio Helguera se caracterizó por la crítica mordaz al poder político, eclesiástico, empresarial y mediático. Era un artista abiertamente de izquierda y su trabajo aún es criticado por la derecha mexicana.

La mayor parte de las piezas que se expone es una sátira sobre los excesos del poder y la corrupción que prevaleció durante los sexenios neoliberales, con presidentes como Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.

Sus cartones también dan cuenta de que el artista gráfico fue un defensor de las causas justas y luchó por la democracia.

Hora de visita, entrada gratuita 

La exposición se podrá visitar a partir del sábado 25 de junio, en los horarios del Complejo Cultural Los Pinos, martes a domingo de 11:00 a 18:00 horas en la Cabaña 1.

La entrada a la exposición es gratuita y se recomienda seguir las medidas sanitarias vigentes para el cuidado de la salud ante la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19.

Para conocer más programación sigue las redes sociales de la Secretaría de Cultura en Twitter (@cultura_mx), Facebook (/SecretariaCulturaMX) e Instagram (@culturamx) y del Complejo Cultural

Los Pinos(@CC_LosPinos), Facebook (/LosPinos.Cultura) e Instagram (@cc_lospinos).

Te puede interesar: Caricaturistas, periodistas y políticos dan el último adiós a Helguera, monero progresista

¿Quién fue Antonio Helguera?

Antonio Helguera nació en la Ciudad de México en el año de 1965, estudió grabado en “La Esmeralda” Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, en 1983, a los 18 años, inició su carrera como dibujante de crítica y sátira política en el diario El Día. Fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo en 1996 y en 2002.

En 1985 ingresó a La Jornada, diario donde publicó hasta el día de su fallecimiento, a los 55 años de edad. También colaboró, entre otras, en las revistas Milenio Semanal, ¡Siempre! y Proceso. Fue cofundador de El Chahuistle y El Chamuco.

Tuvo espacios en Canal Once, Canal 22 y TV UNAM, donde era conductor de El Chamuco TV a lado de Cintia Bolio, José Hernández, Rafael Pineda Rapé, Rafael Barajas El Fisgón y Patricio Ortiz. 

También fue coautor de los libros El Sexenio me da Risa (Grijalbo, 1994), El Sexenio ya no me da Risa (Grijalbo, 1994), El Sexenio me da Pena (Grijalbo, 2000) y El Sexenio se me hace chiquito (Grijalbo, 2003). 

En 1996, 2002 y de manera póstuma en 2021 recibió el Premio Nacional de Periodismo y en 2017, “La Catrina”. Como homenaje póstumo, también el año pasado, fue galardonado por el Club de Periodistas de México y la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México y el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis lo reconocieron con el VI Premio a la Trayectoria de Caricatura Gabriel Vargas 2021.

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Cultura

EL ESPEJO DE EUGENIA: Los muertos de mi felicidad

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Silvio Rodríguez, que acaba de ofrecer tres conciertos multitudinarios en Ciudad de México, escribió ese verso, los muertos de mi felicidad, en referencia a la acumulación histórica y memorial de quienes sembraron un estado del alma que, entre cordilleras y precipicios, signaron la razón de existir con dignidad, asombro, lágrimas, tormentas, alegrías.

Al evocar aquella canción de Silvio, amigo al que considero el mayor ruiseñor de nuestro tiempo, he recordado el paso por la vida de seres humanos que dejaron su país de origen para ofrendar su talento a México. Aquí trazaron sus mejores páginas y faenas; aquí entregaron sus huesos, quizá con la certidumbre de que la muerte no tiene el tinte ceremonial de otros lares, porque, gracias al ingenio centenario de la imaginería popular, y a artistas como José Guadalupe Posada, Diego Rivera o Francisco Toledo, la calavera mexicana no es aguafiestas, se viste variopinta, no causa pánico, sonríe con apariencia chispeante en lugar de la habitual mueca de lobreguez. Luce, además, un cráneo multicolor de arcoíris y no el marfil manchado de los esqueletos tradicionales. 

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A la calaca, coqueta y seductora, José Hernández le escribió una canción que muestra el carácter igualitario de la muerte. En las voces de Amparo Ochoa, Oscar Chávez o Lila Downs, resuena ese tintineo que tiene más de fanfarria que de osamenta:

La muerte no enseña el cobre
Tampoco hace distinciones
Lo mismo se lleva al pobre
Que al rico con sus millones
Uno va en estuche de oro
Y el otro en puros calzones
Pero pasadito el tiempo
Quedan igual de pelones.

Los personajes a los que hago alusión tienen el denominador común de haber nacido en la Mitad del Mundo, y consagraron su talento a disciplinas tan diversas como la vida, tan incompatibles como son las huellas de sus pasiones. 

Edmundo Jijón Serrano, nacido en Guayaquil en 1909, fallecido en Ciudad de México el 9 de diciembre de 1997, cargó en su equipaje del destierro el nombre de Paco Miller, ventrílocuo que con su alter ego y carnal Don Roque, deslumbraba en carpas, teatros y coliseos, con tal éxito que una de sus caravanas era anunciada como Tercio de Ases, junto a Agustín Lara y Cantinflas. Fue también Miller quien descubrió el talento de Germán Valdés, a quien, en lugar de su alias original, Pachuco Topillo, acuñó con el mote que lo haría célebre: Tin Tan.

Demetrio Aguilera Malta, también guayaquileño, vino al mundo el mismo año que el ventrílocuo, y su ceremonia del adiós se produjo en el entonces llamado Distrito Federal el 28 de diciembre de 1981. Murió el día de los santos inocentes, consecuente con la transparencia de quien hiciera de la palabra una alegoría mágica. Escribió novelas como Don Goyo, Siete lunas y siete serpientes,  Jaguar, Los que se van, y en cada libro plasmó la ritualidad escandalosa del trópico. Corresponsal en la Guerra Civil Española, jamás ocultó su ideología socialista. En Siete lunas y siete serpientes, acusa y latiguea al esclavismo y el racismo:  Antes, ese antes canoso cuatricentenario, él llegó en un barco negrero…  Bulu-Bulu entre esclavos — príncipes, guerreros, vírgenes, artistas, artesanos, brujos — con cadena al cuello. Entre muchos esclavos. La mitad la devoró la distancia. La otra mitad, ¿estaba viva? 

De Bolívar Echeverría, nacido en Riobamba el 31 de enero de 1941, me impresionó, en el único encuentro que tuve con él, su penetrante mirada azul que ahondaba un discurso profundo, pero nunca oscuro. Pensador formado en Alemania, residió durante tres décadas en Ciudad de México, con singulares aportaciones desde su cátedra en la UNAM. Marxista jamás sometido a manuales, fue suscitador de una izquierda creativa e insubordinada; su contribución filosófica se centra en las aristas de la multiplicidad del ethos de la modernidad capitalista: realista, romántico, clásico y barroco. El animal dialéctico más poderoso en la filosofía en lengua hispana, en palabras de Carlos Oliva Mendoza, decía en su obra Vuelta de siglo, por la que fue galardonado con el premio Simón Bolívar al pensamiento crítico: 

Las mercancías son los fetiches modernos, dotados de esta capacidad mágica de poner orden en el caos de la sociedad civil; y lo son porque están habitadas por una fuerza sobre-humana; porque en ellas mora y desde ellas actúa una “deidad profana”, valga la expresión, a la que Marx identifica como “el valor económico inmerso en el proceso de su autovalorización”; el valor que se alimenta de la explotación del plusvalor producido por los trabajadores. 

Fernando Nieto Cadena, el vago insobornable, nació en Guayaquil el 29 de marzo de 1947 y murió en Villahermosa, Tabasco el día ocho del mismo mes en 2017. Irreverente, transgresor, tierno, nos legó una poesía de barrio, lenguaje portuario de un escritor honrado, sin protocolos ni trajes, con la triste sonrisa de un glosador de los plebeyos que prestó su voz a los populacheros. Escribía para burlar etiquetas, contratos y convenciones sociales acedas:

Le reclamo a esta mujer por traicionarme con su esposo
no está bien lo que me hace
ella se ríe con aire de inocente
estás loco me suelta sin más aviso que su tierna sonrisa y se pone a leer mientras
trato de recordar la palabra griega con que se describía a las mujeres ojinegras
¡mairomatiani! esa es la palabra que busco …

Ítalo Estupiñán, nacido en Esmeraldas el 1 de enero de 1952 y muerto en Toluca de Lerdo el 1 de marzo de 2016, fue un futbolista legendario que llegó a Toluca y se convirtió en el Gato salvaje. Llevó al club Toluca al campeonato en la temporada 1974-1975 consagrándose como el mejor jugador de la liga mexicana. Fue artífice del triunfo del América sobre el Boca Juniors en la Copa Interamericana de 1978. Lo conocí personalmente en 2009, cuando se sumó a la delegación presidencial liderada por Rafael Correa en visita oficial. Me dijo entonces que la vida no había sido grata, que merecía mayor reconocimiento en su país de origen, pero que le bastaba con haber sido figura descollante en México. Fue el ariete que abrió las puertas de México a la avalancha de jugadores ecuatorianos que llegaron años más tarde.

Arturo Garrido Puga, querido amigo nacido en Quito el 5 de diciembre de 1955, se despidió sin testamento el 28 de mayo pasado en San Luis Potosí. Transformador, original e insolente,  creó su propio mundo dentro de la danza contemporánea mexicana. Los grupos Barro Rojo, Andamio y Proyecto Coyote, de los cuales fue fundador y animador, interpretaron sus coreografías vanguardistas y críticas con el poder. Lucina Jiménez, directora del INBAL, destacaba en Garrido su espíritu crítico, ya que sabía conmover a través de un arte político, congruente con su poética radical y humanista. Sin duda, Arturo danzaba con bronca contra la infamia y la injusticia.

Así es la vida, así es la muerte. Esta tierra generosa unió para siempre a un filósofo, un novelista, un poeta, un futbolista, un bailarín y un ventrílocuo. 

Contaba Bolívar Echeverría que los mercaderes musulmanes de Sin Kalán, actual Guangzhou, morían y después estaban de pie. ¿Será acaso que un día los seis ecuatorianos-mexicanos resucitan y nos entregan una novela que contenga un poema barroco bailable que se exprese con voz invisible para echar la miseria humana a la mierda de una sola patada? 

Serían, más que nunca, los muertos de mi felicidad.

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