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Cultura

Punto de Cruz Galería y Café: sabor y artesanías en un mismo lugar

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La Guelaguetza llega a CDMX; conoce aquí los detalles

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Claudia Sheinbaum Pardo, jefa de gobierno de la Ciudad de México, anunció que la celebración más representativa del estado de Oaxaca, “La Guelaguetza”, se presentará este domingo 10 de julio en la Macroplaza de la alcaldía Iztapalapa. 

“Desde 2019 nos pusimos de acuerdo para que viniera ‘La Guelaguetza’ a la Ciudad de México, se nos atravesaron dos años de pandemia pero eso no quiere decir que no cumpliéramos con nuestra promesa”, señaló la mandataria en conferencia de prensa. 

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La funcionaria detalló que Iztapalapa será la sede de esta festividad por ser la alcaldía con mayor número de pobladores originarios de Oaxaca. 

“Qué mejor lugar que Iztapalapa que en realidad se formó fundamentalmente por una migración oaxaqueña, también de Puebla pero principalmente de Oaxaca”, subrayó. 

Cabe señalar que además de la presentación de “La Guelaguetza,” fue inaugurada la exposición fotográfica “La Guelaguetza, Fiesta, Diversidad y Armonía” en el Paseo de las Heroínas ubicada en Paseo de la Reforma.

El conjunto de fotografías estará disponible para todo el público a partir de este lunes 4 de julio.
En la inauguración de la exposición estuvo presente el gobernador de Oaxaca, el priísta Alejandro Murat, quien agradeció a Sheinbaum por los espacios otorgados en la capital.

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Cultura

EL ESPEJO DE EUGENIA: Mil cuatrocientos sesenta días

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La historia de la Tierra suele medirse en millones de años; la de la patria en siglos; la del ser humano en años; la urgencia en horas.  Hoy haré referencia a estos mil cuatrocientos sesenta días, entre 2018 y 2022,  en los que el pueblo ha pasado del asombro al júbilo, de la expectativa a la reflexión, de la incertidumbre a la esperanza, la de México, por supuesto.

Un amigo muy cercano, quien formó parte del equipo de jóvenes obradoristas, me contaba las vicisitudes y avatares que debió sortear una juventud pletórica que se había sumado, con su talento y rebeldía, a pensar y actuar en un país saqueado y humillado por elites que lo consideraron su fuente de riqueza y privilegios; que representaba la alcancía y  caja de caudales de la clase dominante, aquella ostentosa y avara hegemonía que hizo gala de su desprecio por los desheredados, al no observar ni poner jamás en práctica el Artículo 1 de nuestra Constitución, inciso reformado el 10 de junio de 2011: 

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Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

El establecimiento político, herencia de la traición al agrarismo, en unión de oportunistas y falaces que se disfrazaron de progresistas y hasta de guerrilleros, jamás consideró a las grandes mayorías como parte de su proyecto. Conceptos velados o subterráneos, pero presentes a la hora de las definiciones, afloraban en las charlas de fifís, fachos y gomosos: los nacos no podían sentarse en las mesa con los güeros, los indígenas eran vagos y vulgares, los pobres se merecían su destino por ser vagos, retahíla de manifestaciones racistas, glotonas, supremacistas y codiciosas.

De repente, entre 2017 y 2018, un vendaval de sueños recorrió los treinta y dos Estados con una bandera color guinda que enamoraba. Ante ese púrpura rojizo, los usurpadores, advenedizos o tradicionales caciques, empezaron a sufrir un temblor espasmódico, especialmente cuando ese pueblo olvidado tomó conciencia y, ante las vanas promesas de siempre, le respondió con el verso que solía entonar Oscar Chávez:  yo siempre te he conocido como hijo de la … tostada.

En los rincones más lejanos, puerta a puerta, corazón a corazón, las muchachas y muchachos del presente y futuro explicaban las partes fundamentales del programa de gobierno. Algunas ocasiones fueron rechazados, porque la rémora del pasado todavía permanece en el conservadurismo de quienes se aterran ante cualquier posibilidad de transformación, no obstante, en la mayoría de municipios, colonias y vecindades, la gente, ávida y consciente, no solo los abrazaba y escuchaba, sino que aportaba con ideas sobre justicia, esa palabra que había permanecido exiliada desde la época del general Lázaro Cárdenas del Río, porque si algo sabe la gente del pueblo es de injusticia y de pobreza: las han sufrido, las han visto asolar pueblos enteros, generaciones perdidas, llantos enclaustrados, cárceles repletas, infantes sin escuela. 

Por ello Efraín Huerta, en su amargo, por verdadero, poema ¡Mi país, Oh mi país¡, escribía:

(…) moroso, anhelado, miserable, opulento, país que no contesta, país de duelo. Un niño que interroga parece un niño muerto.

También país de patrañas y estafas, estableció como sistema electoral en el pasado la institución viciosa y contagiosa del fraude. En el Zócalo, un millón de personas resolvió hacer una vigilia el año 2006 al haber sido violentado el mandato popular; al final, el surco de la derrota forzosa acompañó el languidecer y agonía de la democracia, pero, de acuerdo a Unamuno, la agonía no es el preludio de la muerte, sino que es la avasalladora fuerza de la lucha: agonizante no es moribundo, decía, y ese pueblo agónico perseveró, como lo hizo quien representaría no la venganza, sino la ilusión movilizadora, Andrés Manuel López Obrador.

El entonces candidato de MORENA obtuvo más de treinta millones de votos, lo que representó el 53,20% de los sufragios emitidos. La frase de campaña: Por el bien de todos, primero los pobres, no fue slogan publicitario ni lema circunstancial, porque, al asumir el poder político, se iniciaron las más profundas transformaciones de la época contemporánea, y, con esa legitimidad, el gobierno y el presidente pudieron vocear al mundo que su propuesta de la Cuarta Transformación, tras la Independencia, Reforma y Revolución, era posible e impostergable.

Para ser consecuentes entre palabra y acción, entre decir y hacer, había que demostrar que la Ética no era solo una disciplina normativa, sino la guía a través de la cual podía recuperarse la moral pública, la confianza, la fe.

Día tras día, obras que habían sido congeladas o que formaban parte de las negociaciones de la crápula, ahora se tornaban transparentes y urgentes. Refinería Dos Bocas, Tren Maya, Tren Toluca-CDMX, Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, modernización de puertos, cobertura de Internet en todo el país, reconstrucción de vivienda para los damnificados por el sismo de 2017, pensión para adultos mayores, becas para estudiantes bajo el lema becarios sí, sicarios no; apoyo a Pymes;  subsidio para personas con capacidades especiales, programa Jóvenes construyendo el futuro, salud gratuita para el pueblo, por citar los prioritarios, son fehaciente prueba de que la palabra se cumple, y que no es un recurso retórico, sino una sombra protectora la imagen de Ricardo Flores Magón en el palacio nacional.

Más allá de la infraestructura, la modernización y el impacto de la inversión pública en la economía, cabe invocar algo que parece invisible, o que, de tanto estar a la sombra, se había esfumado entre pobreza y desesperanza: la autoestima, porque sin transformación cultural no puede existir cambio radical, por ello la insistencia del presidente en su lucha contra la corrupción, que, como lo ha dicho tantas veces en sus Mañaneras, no forma de la cultura de México, es una tara que fue inoculada por intereses protervos.

El tiempo es el juez supremo porque arregla todo, decía el matemático Tales de Mileto, pero es necesario ayudar al tiempo para que el ajuste de cuentas con la historia nos encuentre vivas y orgullosas de ser mexicanas, para que los trabajadores y trabajadoras  puedan festejar el 1 de mayo y todos los días al tener un salario digno; para que las plagas de la postmodernidad no terminen con la memoria; para que los criminales de toda ralea nunca más consideren a México un Estado fallido; para que las mujeres puedan vivir sin el pánico que engendra una violencia material o simbólica; para que las producciones de las letras y las artes no sean patrimonio de castas o iniciados, en definitiva, para que los días que quedan, tras estos primeros  mil cuatrocientos sesenta de ejercicio gubernamental, los contemos con la aflicción de que pronto terminarán, pero cultivemos la esperanza de que los días mejores estarán en el mañana. Así podremos contar a nuestros nietos, en nuestros propios Recuerdos del Porvenir, que el 1 de julio de 2018 se reinauguró en nuestro suelo la antigua costumbre de la dignidad, solidaridad y hermandad entre las mexicanas y mexicanos.

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Cultura

Monocordio dará concierto gratuito en el Complejo Cultural Los Pinos

Será una celebración especial porque Fernando Rivera Calderón y su nuevo ensamble musical estrenan sencillo, además tocarán los grandes clásicos de la banda

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Dos décadas de trayectoria merecen una celebración extensa, con bombo y platillo, por ello, Monocordio ofrecerá una presentación especial en la Pérgola del Complejo Cultural Los Pinos, este domingo 3 de julio a las 16:00 horas con acceso gratuito. 

Para este recital, Fernando Rivera Calderón y su nuevo ensamble musical interpretarán una selección de las piezas más emblemáticas de su repertorio, con las que celebrarán por las historias y emociones compartidas durante estos 20 años de hacer música y letras que hoy son himnos entrañables para sus fans. 

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Esta será una doble celebración, porque el alter ego musical de Rivera Calderón, estrena un nuevo sencillo, titulado “Hasta el fin”

Temas como “Amar es combatir”, “Siempre te busqué”, “Me haces existir”, “Siento”, “Dos extraños”, “La verdad es una mentira”, “Lejos-Cerca” y “El fin del mundo”, entre otras, cobrarán vida para deleite de los asistentes. 

Para más información visita las redes sociales de Monocordio (Facebook y Twitter: @monocordio) y del Complejo Cultural Los Pinos (Facebook: @LosPinos.Cultura / Twitter: @CC_LosPinos)

Para quienes conocen poco del repertorio de Monocordio (7 discos de estudio y 2 grabaciones en vivo) deben saber que se trata del proyecto sonoro del escritor y músico Fernando Rivera Calderón, el cual cumple dos décadas de trayectoria. 

El nombre de la banda tiene una raíz especial, en palabras del mismo Rivera Calderón: “Para algunos sabios de la antigüedad el Monocordio era el instrumento de Dios, quien tensaba o destensaba su única cuerda para armonizar al Universo, volverlo agudo o grave, o cambiarlo de tono”.

“Bajo esta idea todo lo que existe alrededor de nosotros y nosotros mismos, es música, música que se condensa o se disipa, que flota en el aire, invisible, aguardando pacientemente encontrar un receptor”, explica el cantautor mexicano.

“Monocordio es un proyecto musical en el que trato de plasmar esa idea sobre la música y la existencia; es una especie de diario íntimo hecho a base de sonidos en el que voy cantando lo que siento y la manera en que percibo el mundo”, añade. 

Además de músico, Fernando Rivera Calderón es un reconocido escritor, nacido en la Ciudad de México en 1972; se graduó en estudios de Comunicación social, Historiografía de México y Pensamiento Contemporáneo, formación que lo ha llevado a desempeñarse como corrector de estilo, reportero, editor y columnista, así como colaborador y conductor de programas de radio y televisión. 

Actualmente, dirige y conduce el programa de televisión “Me Canso Ganso”, una revista cultural con entrevistas que se transmite por el Canal 22.

Es autor del “Diccionario del Caos” (Taurus, 2013), del poemario “Llegamos tarde a todo” (Almadía, 2015), del “Arreolario, instrucciones para leer a Juan José Arreola” (DGP, 2018), realizado en coautoría con JIS el monero, y de la novela “Los mariachis callaron” (Reservoir books, 2018).

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