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Capital 21

EL ESPEJO DE EUGENIA: Guanajuato

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Quanaxhuato, tierra de ranas, llamaron los purépechas a esta región montañosa, cuya capital contemporánea, Guanajuato, es capaz de producir, a cualquier edad y en cualquier tiempo, deslumbramiento y asombro.  

Cómo no maravillarse ante una ciudad gruta. Inundaciones, pestilencia y pestes eran las características que convertían a Guanajuato en caverna húmeda y maloliente, al tener al río Guanajuato, depositario de agua residual e inmundicia, por debajo de las construcciones. Para desaguar y reorientar el río se necesitaron dos siglos. Con tecnología y mano de obra exclusivamente mexicana, el río fue canalizado por debajo de su cauce natural, que fue convertido en subterráneo dando paso a la construcción de ocho kilómetros de túneles que configuran un laberinto oscuro de piedra y leyendas. Lo que más impresiona de este socavón gigante es la avenida Miguel Hidalgo, que cruza el centro histórico y conecta con ramales que permiten el flujo del tránsito sin que se ocupen vías y callejones por los cuales solo pueden transitar personas, por lo angosto de los mismos. En la ciudad y en las cuevas no hay un solo semáforo y solo la educación integral de la ciudadanía permite la evacuación organizada del transporte: pasa uno y cede, pasa otro y cede.

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Las atracciones van desde las minas hasta las momias. En la mina La Valenciana descendimos ochenta metros por un graderío dispuesto a 45º, que requiere pericia y cuidado. El guía, que ha perdido sus cartílagos por el esfuerzo de bajar y subir 150 escalones varias veces al día, señala la importancia de la minería en la historia de la ciudad. La explotación se inició en el siglo XV con la llegada de los españoles y quinientos años después las empresas canadienses continúan con su codicia depredadora. No todo lo que brilla es oro, porque el enfisema pulmonar se llevó la vida de millares de indígenas esclavos, mineros y trabajadores.

Tras ascender hacia la colina, aparece un modesto museo, célebre desde que la película Santo contra las Momias de Guanajuato, producida en 1972, tuviese un impacto mundial. Tiempo atrás habían sido descubiertas las osamentas de los pobres que repletaban el panteón y, al carecer del dominio de las tumbas a perpetuidad, debían ser arracimadas en fosas comunes. La sorpresa fue mayúscula al comprobar que los cadáveres, al ser enterrados en cajas selladas y sin que el oxígeno los invadiera, se habían conservado prácticamente intactos. Truculencia y espanto se entremezclan y, con esas singularidades, el film tenía asegurada audiencia, además de contar con los mejores exponentes de la lucha libre mexicana: El Santo, Blue Demon, Milx Máscaras. Al observar con cierta repulsión y lástima a las momias, recordé aquel poema que Fernando Nieto Cadena, quien vivió y murió en Villahermosa, Tabasco, dedicase al Santo, luchador insigne que falleció en 1984 y fue inhumado bajo el alias de Rodolfo Guzmán Huerta:

Moría un retazo de infancia, hoy se va enmascaradamente hacia la tumba.

En las calzadas de piedra antigua no hay rastros de colillas ni goma de mascar. El empedrado luce diáfano, abrillantado por barredoras y transeúntes, cómplices de la pulcritud. Ni siquiera el Museo de la Inquisición con sus salas de tortura es capaz de espantar, salvo porque los herederos del Santo Oficio, devenidos fascistas de toda ralea, vestidos de demócratas, con sus doncellas de hierro, potros, horquillas para herejes y garrote vil, pululan a la caza de su oportunidad para imponer su oscurantismo en pleno siglo XXI.

Entre seis de la tarde y doce de la noche estalla en cualquier bocacalle o plazuela la música de mariachis, tunas, estudiantinas. Turistas del país o del extranjero se alborotan para formar la comparsa que transita por recovecos. Cantamos entonces: Dos besos llevo en el alma, llorona/, que no se apartan de mí/. El último de mi madre, Llorona/, y el primero que te di/. Lágrimas trizan las mejillas desoladas y un mezcal de medianoche sirve de bálsamo y consuelo. Al llegar al Callejón del Beso, el amor cobra vida y nos hace creer que durará por siempre.

En una plazoleta me encuentro con la estatua del Charro Cantor, Jorge Negrete, nacido en Guanajuato en 1911 y desaparecido con solo cuarenta y dos años en Los Ángeles, California. Emblema de la música ranchera, su muerte se produjo como consecuencia de cirrosis hepática, sin haber ingerido jamás un trago de licor. De vasta cultura, con dominio de seis idiomas, fundador del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, Negrete contrajo matrimonio en 1952 con María Félix en la llamada Boda del Siglo. Al observar su rostro en el bronce, volé hacia la infancia y al recuerdo de la anécdota familiar. Una tía abuela, afectada de Parkinson, y al parecer dislexia, cuidaba con esmero una fotografía que reposaba en su velador. Cuando mi madre procedió a limpiar y arreglar la habitación, la viejecita puso el grito en el cielo: ¡Me han robado la foto del negro Jorgete! Entonces mi hermano mayor se dio a la tarea de rebuscar por todo lado aquella imagen, hasta que la encontró bajo el catre.

¿Será acaso esta foto?
-¡Esa es! dijo ella, complacida.  

No era ningún negro Jorgete, se trataba de Jorge Negrete.

Entre 1972 y 1973 el profesor de la Universidad de Guanajuato, Enrique Ruelas, puso a temblar las piedras. Sacó el teatro de proscenios para convertir la ciudad en escenario propicio para rendir tributo a Miguel de Cervantes, y, a través de su figura, a las letras universales. Desde entonces, el Festival Cervantino acoge, en los barrios y teatros como el Benito Juárez, el Principal, Auditorio la Alhóndiga de Granaditas (antiguo granero), las Catacumbas del Mesón de  San Antonio, Teatro Cervantes, entre tantas otras locaciones, a expresiones del arte mundial. 

Más que en Alcalá de Henares, parecería que Cervantes nació en Guanajuato. Eulalio Ferrer Rodríguez, quien llegó a México bajo el status de asilado tras la Guerra Civil Española, fue el promotor, impulsor y coleccionista que dio origen al Museo Iconográfico del Quijote, que cuenta con un acervo de más de mil piezas dedicadas a la memoria del Hidalgo. En cada sala se respira aires de libertad, locura, candidez. He sentido un impacto demoledor en obras como Aquí estoy, siempre estoy, de la mexicana Rocío Sandoval, que nos ilustra a un Quijote con la mirada extraviada, sin halo de esperanza; de igual manera el óleo de Elvira Gascón, de Soria, España, al presentarnos a un  Quijote derribado, no vencido, que tiene más de León Felipe que de orate; Octavio Ocampo, a la manera de Arcimboldo, mezcla rostros, lanzas, molinos, cabello alborotado, caballos y paisaje, en su obra Visiones del Quijote.  El Quijote de Guanajuato es como un bálsamo de fe, necedad, convicción y esperanza para quienes luchan por cambiar este feo mundo inmundo.

Finalmente, la casa de la calle Positos 47 en la que nació el 8 de diciembre de 1886 el genial Diego Rivera. Con mobiliario, enseres y artilugios de la época, observamos el espacio en el que se desarrolló la primera infancia de Rivera. Y en el edificio, convertido en museo, ciento dos obras originales no catalogadas en redes ni plataformas digitales y, consecuentemente, generadoras de sorpresa y fascinación. La Cabeza Clásica, pintada por Diego a los once años de edad es prueba fehaciente de un espíritu y pincel casi sobrenatural; naturalezas vivas junto a las cunas que acogieron a Diego y a su hermano gemelo Carlos María, fallecido al año y medio de nacido; los dibujos de Dolores Olmedo y Frida Kahlo desnudas, excepcionales muestras de un lápiz con vida propia. 

Habría tanto que agregar sobre Guanajuato, cuna de la Independencia, pero ni el papel ni la memoria aguantan todo. Por eso es mejor alistarse para visitar esa tierra de magia y sortilegio.

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CDMX y Gobierno de México llevarán internet gratuito a más de 300 colonias de la ciudad.

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El gobierno de la Ciudad de México y el Gobierno de la República, unirán esfuerzos para llevar Internet para Todos, público y gratuito, en más de 300 colonias de la capital, informó el titular de la Agencia Digital de Innovación Pública de la Ciudad de México, José Antonio Peña Merino. 

La Ciudad de México se convirtió en diciembre de 2021 en la ciudad más conectada del mundo tras pasar de 98 puntos de acceso a WiFi gratuito, en diciembre de 2018, a 21 mil 500 puntos de acceso a finales del año anterior. Hoy, el número de puntos de acceso de WiFi gratuito en la ciudad asciende a 23 mil 506 puntos de acceso.

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En la conferencia matutina de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, Merino destacó la habilitación de puntos WiFi gratuitos en casi mil escuelas primarias y secundarias. La meta, dijo, es habilitar WiFi gratuito en 2 mil 662 escuelas, de las cuales mil 937 son primarias y 725 secundarias.

Asimismo, informó sobre la habilitación de puntos de acceso a internet gratuito en 79 Unidades Habitacionales, y la meta es alcanzar la cifra de 3 mil 177 para un total de 2 mil 709 servicios de internet en 7 mil 610 puntos de acceso WiFi.

Internet para Todos. CDMX se suma a programa del Gobierno de México

El titular de la ADIP, informó que en colaboración con el Gobierno de México, a través de la CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, se llevará el acceso gratuito a 303 colonias que hasta hoy no cuentan con puntos de acceso WiFi gratuito.

Por su parte, el transporte público también recibirá una importante actualización de los puntos de acceso WiFi que actualmente tiene con la instalación de 300 puntos de acceso en 226 estaciones del Metrobús, que hoy cuenta con 39 estaciones con WiFi público en las líneas 2 y 6.

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EL ESPEJO DE EUGENIA: En Acolman con la canción más popular del planeta

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Un solazo ilumina el arte plateresco del frontispicio del Convento de San Agustín en Acolman, Estado de México. La cabecera municipal lleva el nombre de Acolman de Nezahualcóyotl, en tributo al rey poeta, gobernante de Texcoco en la era prehispánica,  el que nos señalaba en el siglo XV el carácter democrático de la muerte, único poder capaz de igualar a todas las personas en su inexorable destino:

Nadie en jade,
nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado.
Todos nos iremos
allá, de igual modo.
Nadie quedará,
conjuntamente habrá que perecer,
nosotros iremos así a su casa. (1)

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Acolman, -vecina de las pirámides de Teotihuacán,  por lo que desde cualquier lugar se observa la danza en el viento de los globos aerostáticos-, es la tierra de las piñatas. Desde hace cuatrocientos años se confeccionan y no son artilugios suntuarios para la fiesta infantil, sino objetos elaborados con paciencia, destreza, habilidad y maestría, al punto que sus creadores no son considerados artesanos, sino artistas, también expertos talladores de títeres y figuras que cobran vida sin olvidar su pasado de piedra: ónix, jade, obsidiana.

A un costado del antiguo convento, devenido museo, un pequeño restaurante lleva el pomposo nombre de Misión de los Frailes. Un apacible y cortés mesero nos ofrece un desayuno que incluye chilaquiles, quesadillas, y en especial, huevos divorciados. Ante mi sorpresa, responde: es que el uno lleva salsa roja y el otro, verde.  Haberlo sabido antes.

En un encuentro político y festivo con mujeres del Estado de México, evento que tiene como propósito conocernos y aprender en común, generamos el ambiente propicio para consultarles por el rol de la mujer contemporánea y otros temas de interés colectivo. Tras contestar ellas a una breve encuesta, me encuentro con respuestas que tienen un lugar común al hablar de su percepción y sentimiento sobre el estado personal de bienestar: la música.

¡Ay, la música¡ Sin ella no habría quizá ni susurro, ni nostalgia, ni remordimiento, ni amorío. El que escucha música, siente que su soledad, de repente, se puebla, escribía el poeta inglés Robert Browning, y es que no hay periodo de la vida en que no se presente en sus multifacéticas formas: rondas para la niñez, baladas para el enamoramiento cursi del colegio, son y salsa para el baile,  trova para el encantamiento, banda sonora para el cine, período clásico para el pensamiento, disco para la bulla, rock para el nirvana, tango para la morriña, flamenco para el deslumbre, ska para la locura, reggaetón para la estulticia, pop para la farra, cítara para el yoga, mariachi para la serenata, heavy metal para la sordera, blues para la melancolía, corridos para la crónica, jazz para la improvisación, himnos y cantares de gesta para camaradas y partisanos, marchas para militares, góspel y sacra para incitar el recogimiento, salsa erótica para excitar el cogimiento, y así, innumerables ritmos y tendencias, en géneros tan diversos que sería inacabable el registro o inventario, porque habría que agregar los lazos afectivos con los instrumentos: chinesco para el recién nacido, corneta para el escolar, guitarra para la humorada con familia y amigos, marimba para el rito, quena para el frío, violín para el silencio, lira para la musa, tambor para el ritual, dulzaina para el suicidio, bandoneón para la tristeza, triángulo para el ménage à trois. 

No obstante el largo enunciado, sentía que algo faltaba en este largo catálogo, y ese olvido fue subsanado gracias a una pregunta que hice en el ámbito del antes citado encuentro de mujeres. Consulté, entonces: ¿Cuál es la canción más interpretada en el mundo? La respuesta fue unánime, coral, certera: Bésame mucho. Claro, faltaba el bolero. 

En efecto, Bésame mucho es la canción con más intérpretes en el orbe, entre ellos, Sinatra, Aznavour, Andrea Bocelli, Cesárea Évora y los Beatles.  ¿A quién debemos que México ocupe ese primer lugar en la historia de la música popular? A una mujer excepcional por sus dotes artísticas, la pianista y compositora Consuelo Velázquez, nacida en Ciudad Guzmán, Estado de Jalisco, el 21 de agosto de 1916; fallecida en Ciudad de México el 22 de enero de 2005. 

A finales de la década del treinta del siglo pasado, Consuelo irrumpió con fuerza de ciclón en un género arraigado a la imagen y semejanza varonil. Escribió letra y música y pronto el bolero se convirtió en seña y contraseña del romance universal, al punto que Carlos Monsiváis señalaba que parte de la leyenda se forjó en los campos de batalla durante la Segunda Guerra Mundial, cuando un joven que la interpretaba fue alcanzado por una bala en el momento preciso en que entonaba: como si fuera esta noche la última vez.

Consuelo nos legó otras canciones legendarias como Verdad amarga, que con el feeling de Pablo Milanés suena a una extraña alquimia entre soul y fado:

Yo tengo que decirte la verdad, aunque me duela el alma
No quiero que me juzgues mal, por pretender callarla.
Yo sé que es imposible nuestro amor, porque el destino manda,
y tú sabrás un día perdonar esta verdad amarga.

Con la voz quebrada de la matriarca del clan Aguilar, Flor Silvestre, otra rola de Consuelo, Amar y vivir, suena a suspiro, desesperación, lamento y demanda:

Se vive solamente una vez
Hay que aprender a querer y a vivir
Hay que saber que la vida
Se aleja y nos deja llorando quimeras

No quiero arrepentirme después
De lo que pudo haber sido y no fue
Quiero gozar esta vida
Teniéndote cerca de mí hasta que muera.

Con Pedro Infante, otra canción de la gran pianista y compositora, Yo no fui, se convierte en intriga, rumor, corre, ve y dile, pero, también, en el coraje para desechar comentarios de arpías y chismosos que hacen de la murmuración una perversa forma de vida. A los voceros de la calumnia Consuelo los manda a volar:

Si te vienen a contarcositas malas de mí,
manda a todos a volary diles que yo no fui.
Yo te aseguro que yo no fui,
son puros cuentos de por ahí,
tú me tienes que creer a mí,
yo te lo juro que yo no fui.

Finalmente, y sin poder citar tantas otras manifestaciones musicales de Consuelo Velázquez, aquel regalo de ternura que, gracias a su talento y sensibilidad, se convirtió, al mismo tiempo, en canción de cuna, gratitud por el prodigio de la vida y vigilia amorosa: 

Cachito, Cachito, Cachito mío,
pedazo de cielo que Dios me dio.
Te miro y te miro y al fin bendigo,
bendigo la suerte de ser tu amor

Tenía tanta razón el soberano chichimeca Nezahualcóyotl al consagrarse a la poesía que, como la música, es la prueba más certera de que el amor siempre vencerá al odio, aunque este germine en quienes no permiten que se les pueble el alma de ternura.

Gratitud, esa palabra exiliada, aparece al recordar a Consuelo Velázquez, sombra que acompaña el ocaso en Acolman, cuando decimos quedito las frases acuñadas para solaz del corazón y la memoria: 

Bésame,
bésame mucho
que tengo miedo a perderte,
perderte después.

(1)  Nezahualcóyotl; poema: Percibo lo secreto

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Toma protesta el Consejo Ciudadano del Servicio de Medios Públicos de la Ciudad de México

El Servicio de Medios Públicos ahora cuenta con su primer Consejo Ciudadano.

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Para asegurar su imparcialidad editorial y objetividad el Servicio de Medios Públicos de la Ciudad de México cuenta ahora con su primer Consejo Ciudadano.

Una vez realizada la revisión de la documentación y perfiles por parte del Órgano de Gobierno del Servicio de Medios Públicos de la Ciudad de México, conforme a las bases de la CONVOCATORIA PÚBLICA ABIERTA PARA ELEGIR EL CONSEJO CIUDADANO DEL SERVICIO DE MEDIOS PÚBLICOS DE LA CIUDAD DE MÉXICO, este 30 de mayo de 2022, tomaron protesta las cinco personas que conformarán el Primer Consejo Ciudadano del Servicio de Medios Públicos de la Ciudad de México:

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Luisa Cantú Ríos

Jorge Armando Rocha Gutiérrez

Álvaro Cueva Cantú

José García Hernández

Luisa Iglesias Arvide

Esto durante la ceremonia de Toma de protesta y entrega de designaciones del Consejo Ciudadano del Servicio de Medios Públicos de la Ciudad de México que tuvo lugar este lunes en el Museo de la Ciudad.

Desde la creación del Sistema Público de Radiodifusión de la Ciudad de México, ahora denominado como Servicio de Medios Públicos de la Ciudad de México “Capital 21”, es la primera vez que se cuenta con un consejo conformado por la ciudadanía lo que permitirá que realmente se transforme en un medio genuinamente público.

Así lo afirmaron los integrantes del Órgano de Gobierno del Servicio de Medios Públicos de la Ciudad de México, en el marco de la Tercera Sesión Extraordinaria, además de que con esto se logra un avance más en el desarrollo de una “Televisión Cada Vez Más Pública” robusteciendo así el papel de los medios públicos en la Ciudad de México.

Con la renovación de su programación, la participación en la Red de Medios Públicos, el Órgano de Gobierno y su primer Consejo Ciudadano, Capital 21 refuerza su compromiso con los habitantes de la Ciudad de México para la construcción de una televisión cada vez más pública.

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