Un día como hoy nació José Clemente Orozco

Mexican painter and muralist Jose Clemente Orozco looks over some of his drawings in his New York City apartment on Dec. 4, 1945.  (AP Photo/Robert Kradin)

En 1922 se unió a Diego Rivera y a David Alfaro Siqueiros en el sindicato de pintores y escultores.

Por: Zahit Ríos

El muralista y litógrafo mexicano nació un 23 de noviembre de 1883, característico por su afinidad ideológica y por la propia naturaleza de su trabajo artístico a las controvertidas personalidades de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo, José Clemente Orozco fue uno de los creadores que, en el fértil período de entreguerras, hizo florecer el arte pictórico mexicano gracias a sus originales creaciones, marcadas por las tendencias artísticas que surgían en Europa.

Orozco fue un propulsor de la modernidad estética de toda Latinoamérica, aunque la afirmación tenga sólo un valor relativo y deban considerarse las peculiares características del arte que practicaba, poderosamente influido, como es natural, por la vocación pedagógica y el aliento político y social que informó el trabajo de los muralistas mexicanos.

Consideraba que la educación debía llevarse a todas las masas populares, con objeto de incitarlas a la toma de conciencia revolucionaria y nacional, debieron buscar un lenguaje plástico directo, sencillo y poderoso, sin demasiadas concesiones al experimentalismo vanguardista.

A los veintitrés años ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos para completar su formación académica, puesto que su familia había decidido que aprovechara sus innegables condiciones para el dibujo, por lo que el muchacho inició la carrera de ingeniero agrónomo. El destino profesional que el entorno familiar le reservaba no satisfacía en absoluto las aspiraciones de Orozco, que muy pronto tuvo que afrontar las consecuencias de un combate interior en el que su talento artístico se rebelaba ante unos estudios que no le interesaban. Y ya en 1909 decidió consagrarse por completo a la pintura.

De 1911 a 1916, para conseguir los ingresos económicos que le permitieran dedicarse a su vocación, colaboró como caricaturista en algunas publicaciones, entre ellas El Hijo del Ahuizote y La Vanguardia, y realizó una notable serie de acuarelas ambientadas en los barrios bajos de la capital mexicana.

Estuvo casado con Margarita Valladares con quien tuvo 3 hijos. Sus primeros trabajos consistieron en litografías de la vida indígena; interesado en la pintura mural, logró posteriormente un perfecto dominio de su técnica.

Hizo su primera exposición individual en la librería Biblos de la Ciudad de México en 1916. Al año siguiente viajó por Estados Unidos, vivió en San Francisco y en Nueva York pintando carteles; pintó también murales para el Pomona College de California, para el Dartmouth College y la New School for Social Research de Nueva York; en la decoración de esta última, realizó un verdadero fresco, pues pintó sobre yeso húmedo; fue la primera de este tipo que se hizo en Nueva York.

En 1922 se unió a Diego Rivera y a David Alfaro Siqueiros en el sindicato de pintores y escultores, intentando recuperar el arte de la pintura mural bajo el patrocinio del gobierno. En 1926 por encargo de la Secretaría de Educación, pintó en la ciudad de Orizaba, el mural Reconstrucción en el edificio que ocupa el Palacio Municipal.

En 1934 regreso a México realizó el gran tablero rectangular de Palacio de Bellas Artes titulado Katharsis, situado frente al de Rivera: El hombre en la encrucijada.

Es una representación sangrienta del conflicto violento entre el hombre moderno y el caótico mundo mecanizado que lo rodea y al mismo tiempo lo oprime.

De 1936 a 1939, Orozco realizó tres grandes obras murales en Guadalajara: en la Universidad, en el Palacio de Gobierno y en el Hospicio Cabañas.

En 1936, en la Universidad de Guadalajara decoró la cúpula y los muros de la plataforma del anfiteatro. En la cúpula pintó una alegoría del hombre, haciendo hincapié en los beneficios de la educación y de la investigación científica.

En el Palacio de Gobierno de Jalisco, Orozco realizó un mural donde trata un tema histórico. Unificó los muros y la bóveda de la escalera, logrando una especie de tríptico dedicado a la lucha por la liberación de México.

Un enorme Hidalgo es el centro mayor de interés de esta obra. En cuanto a las pinturas de la capilla del Hospicio Cabañas hechas entre 1937 y 1939, se ha dicho que significan un compendio de la filosofía humanística de su autor, que parte del origen y desarrollo de América y del mundo. Esta obra monumental consta de 40 grandes frescos alojados en las distintas secciones arquitectónicas de todo el conjunto: una cúpula, un tambor de soporte, las pechinas, ocho bóvedas y catorce paneles, además de varios fragmentos menores de la antigua capilla del siglo XIX, construida según el diseño de Manuel Tolsá. El hombre envuelto en llamas, en la cúpula, resume todos los temas tratados, además de ser la apoteosis del tema de Prometeo en la obra de Orozco.

Al terminar los frescos del Hospicio Cabañas, Orozco se instaló en México donde abrió una exposición con los dibujos de bocetos de sus pinturas murales. En 1940, realizó dos obras murales más, una en la Biblioteca Gabino Ortiz en Jiquilpan, Michoacán, y la otra en Nueva York.

La obra realizada en el mismo año fue encargo que le hizo el Museo de Arte Moderno en Nueva York para la exposición “Veinte siglos de arte mexicano”.

Orozco falleció el 7 de septiembre de 1949, su aportación a la pintura nacional y la importancia de su figura artística llevaron al presidente Miguel Alemán a ordenar que sus restos recibieran sepultura en el Panteón de los Hombres Ilustres.

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