“¡Recitad! En el nombre de tu señor”, dijo Yibril a Mahoma

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Lo terrenal y lo divino” es la exposición en la que el Antiguo Colegio de San Ildefonso reúne 12 siglos de arte islámico. Nosotros ya la visitamos y te contamos lo que vimos.

En el año 610, Mahoma fue visitado por el arcángel Gabriel (Yibril), quien le recita las primeras revelaciones del Corán, el libro sagrado del Islam. Doce años después, en el 622, tiene lugar La Hégira, una migración multitudinaria de los seguidores de Mahoma a Medina. Este evento marca el inicio del calendario Musulmán.

Durante el año 630, Mahoma regresa a la Meca (Arabia Occidental), donde muere dos años después. El Islam había nacido, 133 años antes que Bagdad fuera capital abisí, más de dos siglos antes que se construyera Chichén Itzá (año 850) y casi siete siglos antes que se edificará la ciudad de México – Tenochtitlán (año 1325).

El Islam es la más joven de las tres principales religiones monoteístas del mundo. Sus seguidores tienen cinco deberes obligatorios. El primero y más importante es profesar la fe: No existe otro Dios más que Alá; Mahoma es el mensajero de Alá.

El segundo deber es la oración, la cual debe ser recitada 5 veces al día. La tercera obligación es la caridad hacia los pobres, que se materializan en un impuesto para ayudar a los necesitados.

El cuarto deber es ayunar desde el amanecer hasta la puesta de sol durante el Ramadán, el noveno mes del calendario musulmán. La quinta obligación es, siempre que sea posible, emprender el peregrinaje, o hajj, hacía La Meca o la Kaaba.

 


Islam literalmente significa “sumisión”, en un sentido de paz y obediencia. Los musulmanes lo entienden como “sumisión del hombre a la voluntad de Dios” y es en ese sometimiento a los designios divinos que desde el siglo VII se han dado a la tarea de crear algunas de las piezas de arte más exquisitas y diversas del mundo.

Manuscritos, textiles, cerámica, cristales, elementos arquitectónicos, adornos y utensilios que develan una estética nutrida de regionalismos, influencias y múltiples innovaciones que han acompañado al arte islámico desde sus orígenes y que hoy por fin llegan a nuestro país gracias al esfuerzo conjunto del Gobierno de la CDMX, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en colaboración con el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA).

Lo terrenal y lo divino: arte islámico de los siglos VII al XIX es el nombre de esta exposición en el que se muestran 192 obras originales  que proceden de los ahora territorios de Marruecos, Siria, Irán, Irak, Egipto, España, Turquía, Afganistán y que sin importar la rareza de sus materiales o la naturaleza profana o religiosa de sus funciones, revelan trozos de divinidad en los utensilios más comunes. Una combinación exacta entre la practicidad y la belleza.

Muestra de ello es que 80% de los artículos expuestos cumplía funciones utilitarias, mientras que el 20 por ciento restante son regalos, presentes y crónicas de sucesos y eventos trascendentes de los soberanos.

 

“Él es quien ha hecho descender la serenidad en los corazones de los creyentes para incrementar su fe. Las legiones de los cielos y de la tierra son de Alá. Alá es omnisciente, sabio” – Corán (48:4)

México no esta tan lejos de los árabes

En 1989 la primera mezquita de nuestro país abrió sus puertas en la ciudad de Torreón, Coahuila. Pero la herencia del Islam en México va mucho más atrás en el tiempo, con la llegada de los cristianos y sus construcciones coloniales. España vivió una ocupación musulmana por más de 5 siglos, y cuando llegaron a México trajeron, entre otras cosas, la arquitectura mudéjar, una mezcla de las corrientes artísticas cristianas (románicas, góticas y renacentistas) con las musulmanas de la época.

En nuestra ciudad podemos encontrar muestras de la arquitectura mudéjar en el claustro del ex Convento de la Merced, en el barrio del mismo nombre, otro es el Kiosco Morisco de Santa María la Rivera e incluso algunos espacios de la Catedral Metropolitana.

De acuerdo con el documento Panorama de las religiones en México 2010, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en ese año existían en nuestro país un total de 3 mil 760 musulmanes, concentrados en su mayoría en la Ciudad de México, con un interesante crecimiento exponencial en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Las cosas no paran allí. También hemos hecho nuestras palabras de uso cotidiano como Ojalá, que viene del árabe law sha´a Allah y significa “si dios quisiera”; Guadalajara, que significa “rio entre piedras”. Palabras como: azúcar, aduana, ajedrez, asesino, así como alacrán (al-alrab) y muchas de las palabras que inician con “al_”, como alfombra, almanaque, algarabía, las usamos todos los días.

 

Lo terrenal y lo divino: arte islámico de los siglos VII al XIX

Para explicar mejor la yuxtaposición de los intereses estético-utilitarios que tuvo el arte islámico durante más de un milenio, época en la que se extendió desde el sur de España y el norte de África hasta la zona occidental de Asia central, la exposición “Lo terrenal y lo divino” se divide en 9 espacios temáticos:

Fe: Dedicado a contextualizar el Islam como la más joven de las tres principales religiones monoteístas del mundo. Aquí encontrarán una sección de un mihrab inscrito con un pasaje del Corán que se refiere al Paraíso. Sirve para enfatizar la dirección a La Meca, lugar hacia donde se dirigen todas las oraciones.

Arte islámico temprano: Esta enfocada a ubicar el nacimiento de este arte. Aquí está la pieza más antigua de la exposición (se llama Panel), una placa de hueso de la segunda mitad del siglo VII y principios del VIII, “su sutil tallado en relieve de nivel simple con decoraciones de vides y tréboles son típicas del periodo islámico temprano en Egipto cuando los artesanos seguían llevando a cabo su labor, pero posiblemente, para nuevos clientes musulmanes”.

Caligrafía: Explora el elemento más generalizado en el arte islámico, reconocido como la forma de arte más honorable debido a su conexión con el Corán.

Como las representaciones visuales del profeta fueron desalentadas en el Islam, se utilizaron los retratos caligráficos, especialmente en la Turquía otomana, donde se convirtieron en una forma de arte. Hay muestras de estos trabajos en la muestra.

También destacamos un Diseño caligráfico de un aguamanil con boca larga, de Turquía, en donde se puede leer la letra waw (y) escrita a gran escala simulando la forma del cuerpo de un aguamanil. En una pequeña escritura en la unión de dos waws está representada la frase ma sha’allah, “Lo que Dios provea”.

 

 

Arte islámico medieval: Aquí se aborda una época de brillante creatividad en la que las técnicas ya existentes alcanzaron su cima y se inventaron nuevos modos de expresión artística.

En esta zona destacamos la pieza del Astrolabio. Fue elaborado en aleación de cobre con baño de oro (1226-27). Este astrolabio es un artefacto astronómico que los musulmanes heredaron del mundo helénico y que posteriormente trasladaron a la Europa medieval

Luz: elemento que juega un rol importante en el arte y la cultura islámicos, tanto en el sentido espiritual como en el práctico.

Dios es la luz de los cielos y de la tierra… Luz sobre luz, Dios lleva su luz a quienquiera que él desee” del Corán (24:35)

Agua: elemento básico de hospitalidad y una obligación religiosa en la cultura islámica, por lo que sus contenedores tienen una especial relevancia artística.

Batalla: como tema que se infiltró virtualmente en todas las formas y medios de producción artística en las tierras islámicas, incluyendo las armas y armaduras, los manuscritos iluminados donde se conmemoraban los encuentros épicos y las vasijas de cerámica esmaltada que representan a personajes militares.

Exhiben una armadura que posiblemente se fabricó en el noroeste de Irán a finales del siglo XV, y aunque no se sabe si las piezas fueron usadas en conjunto, resulta impresionantes verlas en vivo.

Juegos: Tableros, cartas y juegos de azar, que existían desde tiempos remotos y constituyen un aspecto menos conocido del arte islámico, pero no por ello es menos importante, son lo que encontrarán en esta área. Los juegos antiguos, como el ajedrez y el backgammon, probablemente hayan sido importados de la India a Irán y, posteriormente, viajaron por el mundo islámico hasta llegar a Europa y el Nuevo Mundo.

Arte islámico tardí: periodo en el que el arte fue instrumento de expresión dinástica en esta gran era de imperios, incluso más que en periodos anteriores; en esta etapa destacan las influencias del arte occidental en algunos retratos y otras representaciones. La pieza de mayor dimensión en esta muestra es la espectacular Alfombra de Ardabil (7.19m x 4m), que data de 1539-40.

“No tengo otro refugio en este mundo que no sea tu umbral / Mi cabeza no tiene lugar para el descanso que no sea este portal” verso persa del poeta del siglo XIV, Hafiz

Resulta fascinante que objetos de uso común como los que aquí se muestran resulten de una hermosura y majestuosidad apabullantes al salir de su contexto original. Es una oportunidad excelente para acercarnos a unas de las grandes betas culturales del planea, sin tener como intermediaria la imagen obscura que ofrecen los medios de comunicación globales de este pueblo milenario.

Texto y fotos: Edgar Olivares