¿Quién fue José Clemente Orozco?

Mexican painter and muralist Jose Clemente Orozco looks over some of his drawings in his New York City apartment on Dec. 4, 1945.  (AP Photo/Robert Kradin)

El 7 de septiembre de 1949 murió el pintor mexicano José Clemente Orozco, uno de los fundadores del movimiento muralista mexicano.

José Clemente Orozco fue un muralista mexicano, nacido en 1883. Orozco tenía cierta afinidad ideológica con personalidades como Diego Rivera, David Alfaro Siqeuiros, Rufino Tamayo y José Clemente Orozco, logro florecer el arte pictórico mexicano gracias a sus creaciones originales.

Orozco fue pionero de la modernidad estética de toda Latinoamérica, aunque la afirmación tenga sólo un valor relativo y deban considerarse las peculiares características del arte que practicaba, poderosamente influido, como es natural, por la vocación pedagógica y el aliento político y social que informó el trabajo de los muralistas mexicanos.

Una fecha significativa en la trayectoria de Orozco es el año 1922, año en el que se unió a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo y otros artistas para iniciar el movimiento muralista mexicano, que tan gran predicamento internacional llegó a tener y que llenó de monumentales obras las ciudades del país. De tendencia nacionalista, didáctica y popular, el movimiento pretendía poner en práctica la concepción del “arte de la calle” que los pintores defendían, poniéndolo al servicio de una ideología claramente izquierdista.

En 1928 viajó a Nueva York para presentar una exposición de sus Dibujos de la Revolución; inició de ese modo una actividad que le permitirá cubrir sus necesidades, pues Orozco se financia a partir de entonces gracias a sus numerosas exposiciones en distintos países. Su exposición neoyorquina tuvo un éxito notable, que fructificó dos años después, en 1930, en un encargo para realizar las decoraciones murales para el Pomona College de California, de las que merece ser destacado un grandilocuente y poderoso Prometeo; en 1931 decoró, también, la New School for Social Research de Nueva York.

Para 1945, publicó su autobiografía, el cansancio por una lucha política muchas veces traicionada, el desencanto por las experiencias vividas en los últimos tiempos y, tal vez, también el inevitable paso de los años, se concretan en unas páginas de evidente cinismo de las que brota un aura desengañada y pesimista.

Las obras que realizó, entre 1922 y 1926, para la Escuela Nacional Preparatoria de México D. F., entre las que hay un Cortés y la Malinche cuyo tema pone de relieve un momento crucial en la historia de México, en trazos transidos de luces y sombras. De 1932 a 1934, realizó para la Biblioteca Baker del Darmouth College de Hannover (New Hampshire, Estados Unidos) una serie de seis frescos monumentales, uno de los cuales, La enseñanza libresca genera monstruos, además de aludir oscuramente a su maestro Goya, supone una sarcástica advertencia en un edificio destinado, precisamente, a albergar la biblioteca de una institución docente.

Para la Suprema Corte de Justicia de México D. F., Orozco realizó dos murales que son un compendio de las obsesiones de su vida: La justicia y Luchas proletarias, pintados durante 1940 y 1941. Por fin, en 1948 y para el Castillo de Chapultepec, en México D. F., Orozco llevó a cabo el que debía ser su último gran mural, como homenaje a uno de los políticos que, por sus orígenes indígenas y su talante liberal, más cerca estaban del artista: Benito Juárez.

Miembro fundador de El Colegio Nacional y Premio Nacional de Artes en 1946, practicó también el grabado y la litografía. Dejó, además, una abundante obra de caballete, caracterizada por la soltura de su técnica y sus pinceladas amplias y prolongadas.

Su aportación a la pintura nacional y la importancia de su figura artística llevaron al presidente Miguel Alemán a ordenar que sus restos recibieran sepultura en el Panteón de los Hombres Ilustres.

Principales obras de Orozco

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El hombre en llamas, también conocido como Hombre de fuego, es una obra cumbre del arte mexicano, elaborado por el artista bajo la técnica de pintura al fresco y terminada en 1939 en el techo de la Capilla Mayor del Instituto Cultural Cabañas, uno de los edificios más emblemáticos de Guadalajara, Jalisco. El artista realiza una crítica social a la corrupción y salvajismo de la sociedad.

La trinchera

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La trinchera es uno de los 27 murales (entre Maternidad, Cortés, la Malinche, Trinidad revolucionaria y la Huelga) que el artista mexicano pintó en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, ahora Museo del Centro Histórico.

Omnisciencia

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En este mural se observa algo más que una manifestación sobre la fecundidad femenina o el saber. Es el único fresco en el que el artista escribió sobre la pared el título: Omni-ciencia (todo el saber), este es uno de los murales más vistos en la ciudad.

Justicia

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En la Suprema Corte de Justicia de la Nación, este mural –creado a inicios de la década de los 40- retrata una de las mayores obsesiones del artista jalisciense: la justicia social. En realidad, la obra que está en el recinto se compone de cuatro tableros alrededor del mismo tema, en los que plasma una crítica satírica a la impartición de justicia, los ideales de libertad y democracia, la riqueza de la tierra y el movimiento obrero.

Miguel Hidalgo

Justo en el Palacio de Gobierno de Jalisco, en Guadalajara, presenta al padre de la patria, el cura Miguel Hidalgo y Costilla, con su rostro cargado de fuerza y la antorcha de la libertad en la mano.

Con información de: Zahit Rios

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