Miguel Ángel Buonarroti, el artista perfecto

Cristo

Uno de los más grandes maestros renacentistas está en nuestro país por primera vez en la historia y te contamos todos los pormenores.


Cuando Miguel Ángel Buonarroti se fue de este mundo el 18 de febrero de 1554 dejó tras de sí un legado artístico y cultural invaluable, el cual sigue maravillando a la humanidad hasta la fecha.

Escultor soberbio, arquitecto perfeccionista, poeta reflexivo y humanista analítico, Buonarroti es considerado uno de los pocos artistas que “nacieron perfectos” por la manufactura extraordinaria que alcanzaron sus obras. En 2014 se cumplieron 450 años de la muerte de este maestro renacentista y nuestro país se suma a las celebraciones internacionales con una exposición organizada que abrirá sus puertas al público este 26 de junio en la Sala Nacional del Palacio de Bellas Artes.

“Miguel Ángel Buonarroti. Un artista entre dos mundos”

La muestra consta de 29 obras concebidas por el artista italiano expuestas junto a 45 creadores cercanos a su quehacer artístico pero alejados en el espacio, es decir, presenta el arte de Buonarroti “en una geografía que lo conoció desde muy temprano, ya que su modo artístico atravesó el océano, dejando una huella indeleble en la producción de la Nueva España y más tarde en el México independiente”.

“Esta exhibición da cuenta de la figura de Buonarroti a la par de enfatizar la importancia de la influencia de la maniera migelangelesca en los artistas y sus procesos tanto en el Virreinato de la Nueva España como en el primer México independiente”

 

 

Francesco Buranelli

El concepto curatorial es de Francesco Buranelli, ex director de los museos Vaticanos, y Luis Javier Cuesta, director del departamento de arte de la Universidad Iberoamericana. Consta de 5 secciones repletas de dibujos, oleos, documentos, bocetos originales (de entre 1508 y 1510, que sirvieron de preparación para la Capilla Sixtina), cartas y esculturas en las que se aprecia su participación en la renovación de los procesos artísticos y arquitectónicos del cinquecento, al tiempo de revelar su influencia en la historia del arte de la Nueva España.

 

Cristo Portacroce, por primera vez en América

En 1514 un noble romano llamado Matello Vari pidió a Miguel Ángel creara la representación del Cristo Redentor que corona una de las salas principales de esta exposición de Bellas Artes.

Mientras Buonarroti esculpía el cristo, descubrió una veta negra en el mármol que quedó justo en el rostro de su creación casi terminada, por lo que abandonó la comisión y devolvió el bloque de mármol a su cliente (quien lo dejó en el jardín de su residencia en Roma).

Casi un siglo después Vicenzo Giustiniani – experto en arte y mecenas – compró la obra y solicitó a un artista de su confianza, concluirla cubriendo además la desnudez del Cristo, considerada escandalosa para la época de la contrarreforma. En 1644 la obra fue trasladada al mausoleo familiar de los Gustiniani.

En fechas recientes el Cristo fue restaurado regresando su obra a su idea original de desnudez tras retirar el velo bronceo que cubría sus genitales.

Esta es la primera vez que el “Cristo de Giustiniani” se exhibe en América Latina.

 

Miguel Ángel, escultor

“Para Miguel Ángel, la producción escultórica era el medio por excelencia para transmitir las emociones más puras de la vida. Como la gran mayoría de los habitantes de su tiempo, él también aspiraba a la perfección desde lo más profundo de su espíritu

 

 

– 

Luis Javier Cuesta

 

Buonarroti, maestro de maestros Novohispanos

De modo semejante al caso de la escultura, en la pintura Novohispana encontró en Buonarroti un modelo para crear obras de gran factura. Por mencionar un caso, en “Miguel Ángel Buonarroti. Un artista entre dos mundos” es posible encontrar una referencia de Andrés de Concha, a través de su “Juicio Final” ubicado en el retablo de la iglesia del retablo mayor de la iglesia de Santo Domingo en Yanhuitlan, Oaxaca.

Otros ecos de la obra de Miguel Ángel Buonarroti pueden ser identificados en el modelo visual emanado de la Academia de San Carlos a Finales del Siglo XVIII y principios del XIX.

Entre los 26 autores que acompañan la exposición con algunas de sus piezas se encuentran Rafael Sanzio, Giorgio Vasari, Giorgi Ghisi, Daniele Da Volterra, Baltasar de Echave Orio, Leone Leoni, Marcello Venusti, Bernal Díaz del Castillo, Manuel Tolsa y el mencionado Andrés de Concha.

Además, la exposición muestra una de las pocas imágenes de Miguel Ángel hecha de natura Volterra, seguidor y amigo del maestro. Usó para ello la máscara fúnebre del artista.

David – Apollo


Miguel Ángel tenía un profundo interés en el estudio anatómico. La superficie de los cuerpos, sus cambios con el movimiento, las tensiones, las contorciones y su apariencia de acuerdo al punto de vista del espectador ocuparon su total atención.

Ejemplo de ello es el “David – Apolo”, figura creada por Buonarrotti entre 1532 y 1534 que representa una figura masculina desnuda de Apolo, pero al mismo tiempo parece referir a David.

David se enfrentó a su destino con la honda y yo, Miguel Ángel, me enfrentó a él con el arco

 

– Miguel Ángel Buonarroti

El conjunto de la obra exhibida proviene principalmente del acervo de la Casa Buonarroti, además de contar con piezas procedentes de la Galleria degli Uffizi, Museo Nazionale del Barguello, Musei Capitolini, Museo di Roma, Museo Nacional de Arte, Museo Nacional de San Carlos, Parroquia de San Bernardino de Siena (Xochimilco), Museo de Arte Religioso Ex Convento de Santa Monica, Biblioteca Francisco Xavier Clavijero y el Archivo General de la Nación.

Estará abierta en el Palacio de Bellas Artes hasta el 27 de septiembre, de martes a domingo de las 10:00 a las 18:00 horas.