La Ciudad de México en la obra de Octavio Paz

La Ciudad de México en la obra de Octavio Paz

Octavio Paz nació el 31 de marzo de 1914 en la Ciudad de México. Uno de los escritores más queridos por los mexicanos. Para él, esta ciudad fue una de sus más grandes inspiraciones.

El escritor, único mexicano que ha ganado el Premio Nobel hasta el momento, nació un 31 de marzo en la Ciudad de México, y murió en el mismo lugar el 18 de abril de 1998. Aunque pasó varios años en otros países, como Japón, España e incluso la India, la gran inspiración de su obra siempre fue México, y en muchos casos, la Capital. Aquí hacemos un pequeño recuento de lo que fue la Ciudad de México para él y algunos lugares comunes en su vida.

Su casa en Mixcoac

Paz creció en la casa de su abuelo en la colonia Mixcoac, los lugares a su alrededor marcaron su infancia y, sin duda alguna, su escritura, esto se puede ver sobre todo en Pasado en Claro.

La casa ubicada en el número 8 de la Plaza Valentín Gómez Farías, en San Juan Mixcoac, fue relatada como un lugar lúgubre, donde los habitantes no son del todo de buenos sentimientos y donde pareciera que no le gusta vivir.

Para entrar al ahora convento, adquirido por la Orden de las Dominicas, se hacía por una plazuela, de ésta habla en su obra Vuelta: “camino hacia mi mismo/hacia la plazuela”.

La iglesia enana

También llegó a describir la Iglesia de San Juan Evangelista de esta manera en Pasado en Claro: “Su doble lengua de metal/a los difuntos despertaba”.

Colegio de San Ildefonso

Otro lugar de gran inspiración para Octavio Paz, fue el colegio de San Ildefonso. De ésta lugar habla en su Nocturno de San Ildefonso.

Según cuenta él mismo, tardaba 50 minutos en llegar de Mixcoac al Centro, tomando 4 veces al día el tranvía, en ese transcurso leyó novelas, poemas, preparó clases, sus memorias quedaron hechas versos en su Nocturno de San Ildefonso. Si quieres entender y conocer más su vida como estudiante, da click aquí.

Casa de Alvarado

Paz murió en su casa de Coyoacán un 19 de abril de 1998. Fue trasladó a este lugar ya enfermo, en donde dejó su último suspiro, y que hoy alberga la Fonoteca Nacional.