Urbe y letras: la Ciudad de México en la literatura

Urbe y letras: la Ciudad de México en la literatura

La Ciudad de México ha sido testigo, escenario o personaje de innumerables obras literarias. Le pedimos a varios escritores mexicanos que eligieran un libro representativo en el que aparezca la capital, ya sea por su importancia, haya influenciado su trabajo o simplemente porque les haya gustado mucho, y estos fueron los que eligieron.

 

Xitlalitl Rodríguez Mendoza

Las Batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco

LasBatallasEnElDesierto

Me acuerdo, no me acuerdo. ¿Qué año era aquél? He de haber estado en la prepa cuando leí Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco. Pero la canción de “Obsesión” la conocía desde pequeña. Mi versión favorita es la de Daniel Santos. Mi abuelo y mi papá siempre escucharon boleros, y yo sigo extrañando la estación tapatía La Consentida, que se especializa en este género musical. La novela de José Emilio Pacheco representó dos cosas que para mí son fundamentales: me hizo ver que la Ciudad de México no era solamente el glamuroso mármol de Bellas Artes, como yo lo imaginaba, y atisbar la posibilidad de que los viejitos como mi abuelo también hayan sido morritos carambas que tuvieron que salir al quite de algunas vagancias. Como yo, pues.

 

Pablo Molinet, poeta

Tristessa y Mexico City Blues. 242 Choruses, de Jack Kerouac

Tristessa

Tristessa es una noveleta; Mexico City Blues, un libro de poemas. Fueron compuestos de manera prácticamente simultánea (entre 1955 y 1956) y son idénticos en su intención primordial: escribir en una tensión entre misticismo y sordidez, entre meditación zen y heroína.

La ciudad no es meramente el escenario de estos libros, sino su protagonista auténtica, buscada en su lado más lóbrego: cuartos de azotea, tugurios, vecindades. La narración, los poemas, despiden el mismo halo de desolación y belleza en el que Kerouac quiso hallar una revelación trascendente.

(Billy Corgan, de Smashing Pumpkins, escribió “Tristessa”, canción incluida en el álbum Gish, de 1991, tras leer la noveleta).

 

Verónica Gerber, artista visual que escribe

ElComplotMongol

Un libro chilango imprescindible es El Complot Mongol, de Rafael Bernal. No solamente porque hace un retrato hilarante del barrio Chino en el Centro Histórico de la Ciudad de México, sobre todo por la riqueza en su léxico capitalino. En las páginas de esta novela policiaca la palabra “pinche” es tan multisemántica como “la chingada” en El laberinto de la soledad.

 

Mirta Bicecci, narradora

La región más transparente, de Carlos Fuentes

Region+transp 4,4 FCM.ai, page 1 @ Preflight

Podemos considerar esta obra de Carlos Fuentes como un libro que nos acerca a la mexicanidad. No usaría la palabra “comprenderla” como la más acertada, sino más bien adentrarse en los sentires mismos de la ciudad. Vivirlos. Fuentes retoma para su título la expresión que viene de muy atrás en la la Historia de México, “La región más transparente”… (de la luz, cabe agregar). De entrada nos ubica en fenómenos físicos que hacen a la geografía espectacular del valle en el que se levanta a 2.500 metros de altura la ciudad de México. Si la geografía, el clima tienen algo que ver con el carácter de sus gentes, Fuentes que vivió y conoció otras latitudes y culturas, como Chile y Argentina, sabe sugerir respuestas tanto al costado mágico de lo mexicano, como a sus específicos caracteres humanos. El valle de la luz, implica una transparencia inusual, pocas veces vista, también los sonidos de ese gran conjunto humano, donde hasta las pisadas en algún parque específico, resuenan. Como escritor sabe recuperar lo particular, lo inédito de o mexicano, tal vez también por una comparación implícita con las visiones desde otros países.

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