#GuíaCapital: A rodar por el Ajusco

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Si te gusta andar en bici y no conoces la Ciclopista Rural de la Ciudad de México, entonces dudamos que te guste de verdad. Descubre por qué lo decimos, en nuestra Guía Capital.

Imagina que la naturaleza y el ciclismo se conocieron en una fiesta, se enamoraron y al pasar de los años tuvieron un hijo. Éste pequeño sin duda sería un lindo paseo lleno de bosque, sol y paisajes espectaculares ¿Ya te lo imaginaste? Bueno, pues alégrate porque algo así existe y está dentro de nuestra ciudad.

No, no hemos enloquecido, estamos hablando de la Ciclovía Rural de la Ciudad de México. Un recorrido poco conocido que se extiende por 28.9 kilómetros atravesando faldas del Ajusco y lo más bello de todo es que no sólo es para ciclistas, aquí hay espacio para que niñas, niños, papás, mamás, abuelitos y románticos de la naturaleza salga a pasear cualquier fin de semana en patines, monociclo, silla de ruedas o dos pies. Para todos hay, pero hoy nos vamos a concentrar en nuestros amigos bikers.

Su nombre real es Ciclovía en Suelo de Conservación de la Ciudad de México, tiene más de 10 años de existencia y corre por lo que antiguamente fueran las vías del antiguo camino del ferrocarril a Cuernavaca (que salía de Buenavista, pregúntale a tus papás chavo. Antes usábamos el tren).

Esta ciclovía rural inicia en el entronque carretera Picacho-Ajusco con Ferrocarril a Cuernavaca. A partir de este punto comienza tu recorrido atravesando bosques, milpas, pueblos, zonas de pastoreo, más bosque y siempre cuesta arriba, hasta llegar al final en la localidad de Fierro del Toro, municipio de Huitzilac, en el Estado de Morelos.

Pero no creas que es un tramo recto de aquí hasta Morelos en el que vas a ir diciendo “ya por favor, ya por favor” mientras lloras porque no encuentras nada a tu paso. La pista está dividida en varias secciones, al iniciar cada una de ellas encontrarás casetas de servicio con mecánicos especializados, baños ecológicos, tienda y zona de primeros auxilios.

Si no tienes bici propia, aquí te rentan unas en excelente estado a precios muy económicos. Las estaciones toman su nombre del poblado en el que están ubicadas y son las siguientes:

  1. San Andrés Totoltepec
  2. Ajusco
  3. Xicalco
  4. Petlacalco
  5. El sifón (Crucero con la carretera libre a Cuernavaca)
  6. Topilejo
  7. Parres
  8. La Cima

En el camino también encontrarás a los Vigilantes de Senderos Caminos y Vía Verde y al personal encargado de darle mantenimiento a la pista.

 

Me convencieron, denme mi bici ¡Voy a llegar primero que todos!, ¡voy a romper el record!, ¡Soy un bólido!, ¡Tour de France!, ¡Bicis, bicis, bicis!

Tranquilos chavos, ya están salivando muy feo y no va por ahí. Aquí todo es buena vibra. Si saludas a los paseantes y a la gente de los pueblos que encuentras a tu paso te contestan el saludo. Los perros no te ladran, ni te persiguen.

Aquí no tienes que “ratonear” entre micros, camiones, taxis y demás (que aparte es ilegal). Aquí todo se trata de ti, tu bicicleta y tus ganas de llegar al final, por eso te vamos a recomendar que no te pierdas de las siguientes experiencias.

Sentir: cierra los ojos y siente la brisa fresca del Ajusco, el sol calentando tu cara.

Respira: cálmate y consume todo el oxígeno que puedas, es natural y no cuesta nada. Inhala y exhala, ya sabes. Y por favor también dedícate a oler el bosque y mantén ese recuerdo en tu mente por siempre.

Escucha: El aire moviéndose entre los árboles, el trino de las aves, las lagartijas corriendo entre las piedras. Es la naturaleza amigos, si les suena raro es porque no la conocían.

Observa: Esta reserva ecológica es una maravilla y te van a faltar días para contemplar su belleza, pero no es todo. En el camino encontrarás miradores desde donde se contempla gran parte de la Ciudad de México, y si las condiciones lo permiten, la vista es sorprendente. En la estación La Cima, la panorámica es sublime.

Aunado a esto, vecinos de San Andrés Totoltepec realizaron algunas reproducciones de monolitos y glifos prehispánicos tallados en piedra, que adornan aún más el panorama. Igual, el domo de El Sifón, es una réplica de la taquilla del antiguo tren de Buenavista.

No hablamos en vano. La región sur de la Ciudad de México ha sido considerada como provincia ecológica, debido a que posee elementos biológicos, topográficos y climáticos particulares. Esto hace que la región albergué un total de 817 especies de plantas fenerógamas y 103 hongos, con endemismo superior al 30%. La flora potencial se estima en mil 500 especies.

Está bien, lo voy a tomar con calma. Es más me voy a llevar a mis amigos que odian andar en bici, seguro aquí les empieza a gustar.

Mejor idea no podías haber tenido. Como la ruta del Ferrocarril a Cuernavaca no tenía pendientes muy pronunciadas, la ciclopista tampoco las tiene, así que no tienes que ser un portento del ciclismo nacional para recorrerla. A un buen paso (siendo amateur) puedes terminar la ruta en 3 horas. Pero tómalo con calma.

Hablamos con Ricardo Díaz, encargado del primer Módulo de la Ciclovia en San Andrés Totoltepec para que nos diera sus recomendaciones para viajar por esta ruta.

“Para los principiantes les recomiendo comenzar leve. Aventarse los 7 kilómetros, que son el primer bloque de módulos y siempre venir con:

  • Bloqueador
  • Gorra
  • Unos buenos lentes
  • No llevar audífonos
  • Venir ligero de cosas y ropa
  • Buenos tenis, pants o short”


Veintiocho punto nueve kilómetros cuesta arriba. Hasta al escribir la cifra es largo y cansado, pero el regresar cuesta abajo sin pedalear mucho sintiendo el aire en el rostro ¡Es hermoso e indescriptible!

Ya sea que busques donde pasear con tu familia alejado del ruido, estrés y contaminación del Valle de México o quieras un nuevo reto para salir a rodar con tu crew, la Ciclopista Rural de la Ciudad de México es definitivamente lo que estás buscando.

Texto y fotos: Edgar Olivares