Ese camino arcoíris llamado Avenida Reforma

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El sábado 20 mil personas se dieron cita en la 37ª Marcha por el Orgullo LGBTTTI en la CDMX y nosotros marchamos con ellos.


Desde 2009 a la fecha, más de 5 mil parejas del mismo sexo han contraído matrimonio civil en la Ciudad de México, la primera urbe de América Latina en aprobar este tipo de uniones conyugales. Hace una semana la Suprema Corte de Justicia del país (SCJN) emitió una jurisprudencia en la que se declara inconstitucional y discriminatorio “considerar al matrimonio sólo como la unión entre el hombre y la mujer”.

Las dependencias gubernamentales y algunas organizaciones sociales alabaron la declaratoria y la calificaron de “avance histórico“, pero la comunidad LGBTTTI no presentó una respuesta tan efusiva como se esperaría en las calles de todo el país ¿Por qué?

“Las parejas homosexuales se encuentran en una situación equivalente a las parejas heterosexuales, de tal manera que es totalmente injustificada su exclusión del matrimonio

 

 

 

– Suprema Corte de Justicia de la Nación 

Algo muy diferente ocurrió este sábado 27, donde más de 20 mil personas se unieron en los alrededores de un multicolor Ángel de la Independencia para celebrar su orgullo por ser Lésbico-Gay, Bisexual, Travesti, Transexual, Trasgénero e Intersexual (LGBTTTI) y marchar rumbo al Zócalo capitalino por treintaisieteava ocasión en la capital del país, unidos a una cantidad bastante amplia de heterosexuales que les apoyan.

 

 

La Marcha surge en Estados Unidos como una manifestación en contra de la represión ocurrida en Stonewall y desde 1978 se realiza en la Ciudad de México. La primera marcha (de México) fue en Octubre al celebrar los 10 años de lo ocurrido con los estudiantes del 68. El Objetivo de marchar es volverse real, tangible, que existes. Se han logrado muchas cosas al paso de los años, pero faltan muchas más en todo el país” me explica Eduardo “El Gavilán” Perez, un trabajador social desde hace 5 años y quien acude año con año a la marcha, encontrando siempre nuevos motivos para festejar.

Cual Bifröst, un camino arcoíris se extiende a lo largo de Paseo de la Reforma, estandartes humanos de tangas de 7 colores sujetos a tubos de pole dance avanzan eufóricos al ritmo de la batucada.

 

 

La 37ª Marcha por el Orgullo LGBTTI detiene el tráfico (literalmente) y las miradas de quienes aún se preguntan cómo adaptarse a los cambios, como es el caso de “Valentina” quien vino del Estado de México a ver la exposición de “Da Vinci en Bellas Artes” y se encontró con la marcha. Ella piensa que todo esto es moda. “Creo más bien que son gays temporales (que solo les gusta llamar la atención) y es que he conocido tanto hombres como mujeres gays que son de lo más normales y no necesitan vestirse del sexo opuesto para sentirse bien”, afirma.

La gente se asusta de lo desconocido, hay que hacer acto de presencia para que sepan que uno existe. Mucha gente no sabe porque viene, pero de manera intuitiva llegan. Algunos traen demandas políticas, otros comerciales y unos más en apoyo a la familia. Este gran carnaval es un monstro de ideales multicolor al que ya no se le puede domar. La lucha no termina aquí, se sigue con ella día a día desde los mercados hasta en las oficinas. La ciudad de México es privilegiada y hay que lograr que estos logros se vean reflejados en todo el país”

 

 

Eduardo “El Gavilán” Pérez, trabajador social

“Me gusta marchar porque es una forma de expresarnos, de decirle a la gente que existimos y somos personas como ellos; que en vez de dividirnos, debemos permaneces unidos como sociedad para poder acabar con la discriminación” me cuenta Fernando Mandujano, quien acepta que no acude a estas marchas pero que en esta ocasión se animó porque hay mucho que celebrar. “Creo que merecemos los mismos derechos que cualquiera, incluso formar una familia si así lo queremos”, dice “Fer” de 30 años al referirse a las bodas entre homosexuales que ya se realizan en la Ciudad de México, Coahuila y Quintana Roo.

 

 

Aunque muchos están informados sobre las victorias que ha tenido la población LGBTTTI en materia de derechos civiles en México muchos celebran las reformas que legalizan las uniones entre personas del mismo sexo en todo el territorio estadounidense. Los más jóvenes, hombres y mujeres, están más preocupados por tomarse selfies con filtros multicolores que engalanaran sus fotos de perfil en Facebook que enterarse de los discursos de lucha que algunos dirigentes sociales dan a lo largo de la marcha.

Las victorias obtenidas son un logro en conjunto desde diversas trincheras según lo ve Eduardo Pérez. “Fue un placer saber de la noticia sólo en el D.F, lloré cuando se logró el amparo en Oaxaca y fui muy feliz cuando los amparos logrados crearon jurisprudencia para realizarlo en todo el país. Afortunadamente coincidió con la fecha de aceptación en Estados Unidos y el Impacto fue mayor, porque se le estaba dando una difusión muy velada y controversial”, reconoce.

Lograr reconocernos como individuos y hacer que se nos respeten como cualquier ser humano. Protestar por las agresiones y vejaciones que sufre cualquier persona. He venido a marchar como familia, como indígena, cómo ciudadano, como cualquier hijo de vecina que se muestra tal cual es”.

 

 

– Eduardo “El Gavilán” Pérez, trabajador social

La marcha avanza por su último tramo. Esta experiencia lúdico social que desenmarca la sexualidad costumbrista y espanta a las “buenas costumbres” en el proceso ha tomado poco más de tres horas en extenderse desde el Ángel hasta Av. Juárez.

 

 

Frente al hemiciclo, el frio monumento al benemérito de América contempla el alegre festival que se desarrolla sobre el carro alegórico de “El Circus”, uno de los tantos bares que peregrinan hoy rumbo al Zócalo para reencontrarse con “Jeans”, una girl-band de los 90 que se reunió específicamente para ser la cereza de este pastel rainbow dash y de las cuales el que escribe no se sabe ninguna letra pero reconoce que se ven muy bien en sus trajes de cuero.

Texto y fotos: Edgar Olivares