Donde encontraran un águila devorando a una serpiente: la fundación de Tenochtitlán

FundaciónTenochtitlán

De acuerdo a las crónicas, el 13 de marzo de 1325 se fundó la ciudad de México–Tenochtitlán y hoy, a 690 años de su nacimiento, recordamos las causas legendarias que dieron pie a su origen.

La historia de la fundación de la Ciudad de México inició en la mítica Aztlán, tierra de blancura inigualable a la que también se le conoce como Lugar de las garzas y de la que, hasta el día de hoy, se desconoce a ciencia cierta su ubicación exacta. Allí, nos cuenta la leyenda recogida en el Códice Boturini, el dios Huitzilopochtli (que significa Colibrí del Sur o zurdo, y quien era hijo de Coatlicue) pidió a su pueblo abandonar aquellas tierras en busca del lugar en el que fundarían un nuevo imperio.

Se cree que la peregrinación de los mexicas tuvo lugar del año 1150 al 1300, desde la salida de Aztlán hasta su llegada al Valle de México.

Peregrinación

 

Aunque no todos los puntos del viaje están registrados se sabe que pasaron por los siguientes lugares:

En lo que hoy es el estado de Hidalgo:

  • Atitalaquia
  • Tlamaco
  • Atotonilco de Tula

En el Estado de México se asentaron en:

  • Apazco
  • Zumpango
  • Ecatepec
  • Xaltocan
  • Tulpetlac

Desde que entraron al Valle de México se pasearon por:

  • Tecpayocan (Cerro del Chiquihuite)
  • Pantitlan
  • Popotla
  • Atlacuihuayan (Tacubaya)
  • Chapultepec
  • Tizaapan (Cerro de la Estrella)
  • Acolco/Colhuacan

Como en muchas historias, la que se cuenta sobre la fundación de nuestra ciudad no está exenta de intrigas. La leyenda cuenta que al pasar por Malinalco (Estado de México), Hutzilopochtli decide abandonar su hermana Malinalxochitl (Flor de hierba) mientras dormía. ¿Por qué? Al parecer la diosa gustaba de devorar el corazón de los humanos. Los mexicas, que tenían por costumbre caer presa del pánico cuando una deidad tenía por costumbre arrancarles la vida, fueron a pedirle protección a Hutzilopochtli, quien tomó la decisión de que su pueblo siguiera el camino en solitario.

El odio se apoderó de Malinalxochitl y al pasar el tiempo tuvo un hijo, Copil, al que alimentó de amargura y rencor hacia su tío.

Al crecer, Copil ataca a su tío Hutzilopochtli en la primera oportunidad. Hay dos versiones de esta batalla, la primera dice que fue mientras los mexicas se encontraban en el cerro de Chapultepec, la segunda dice que fue en el cerro del Tepetzinco -hoy Peñón de los Baños. Armando Ramírez lo describe de la siguiente forma:

“Ahí, en el cerro, Huitzilopochtli derrota a Copili y le saca el corazón (…) El belicoso dios lanza el corazón de su sobrino con tal fuerza que parece un cometa surcando el cielo y luego cae en algún lugar del lago”

El dios Huiztilopochtli dijo a los aztecas que donde encontraran el corazón de Copil, transformado en tunal, habría un águila devorando una serpiente (escena que se volvió símbolo central de la bandera de México); ahí es donde deberían construir su ciudad. Lo encontraron junto a un pequeño islote, en los límites del Lago de Texcoco.

Códice Mendoza

 

¿Dónde cayo el corazón de Copil? La historiadora y cronista de la Ciudad de México, Ángeles Gonzáles Gamio, considera que pudo ser el lugar que hoy ocupa la Plaza Juan José Baz, en el barrio de la Merced.

Plaza Juan Jose Baz

 

Esto, debido a dos razones muy importantes:

“Una, es que este era el barrio conocido como de los temazcales, que estaban aquí porque había muchos manantiales. Incluso, aquí cerca se ubicaron unos baños que fueron muy famosos durante muchos siglos: los Baños del Montón. Y otra cuestión, es que (La Merced) era conocido como el barrio de Teopan, cuyo nombre significa “lugar de los dioses” o “lugar donde se venera lo más sagrado”. Eso nos lleva a pensar que quizás se le puso ese nombre porque aquí se encontraba ese primer templo para venerar el sitio del nacimiento del nopal”.

Es allí donde se fundó la ciudad que terminaría siendo un imperio, ciudad de los palacios (vuelto Distrito Federal hace 190 años, en 1824) , la región más transparente, centro de la Megalópolis y, en una de esas, hasta del universo. Como toda leyenda pudo no haber ocurrido, pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de celebrar a nuestra ciudad y la historia de todos lo que ayudaron a construirla.

Tenochtitlan

 

Así que, ¡Feliz día de la fundación de Tenochtitlán a todos los habitantes de la Capital!

Autor: Edgar Olivares Álvarez.