Da Vinci, el gran observador

Davinci

El Museo del Palacio de Bellas Artes trae a la CDMX la visión de un hombre que trascendió el tiempo para mostrarnos la belleza al natural.

“La mente del pintor debe ser como un espejo, que siempre toma color del objeto que refleja y está completamente ocupado por imágenes” decía el polímata florentino Leonardo da Vinci sobre su oficio más reconocido por la historia (el de pintor), pero no hay que olvidar que a lo largo de su vida también fue maestro anatomista, arquitecto, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista.

Este dominio inusitado del arte y la ciencia se originó en gran parte por el poderoso don de la observación a profundidad que poseía el maestro italiano, el cual podía traducir con absoluta precisión a través del dibujo. Una significativa muestra de esta exploración renacentista se encuentra exhibida en la Sala Diego Rivera del Palacio de Bellas Artes bajo el nombre de “Leonardo da Vinci y la idea de la belleza”, muestra que exhibe 11 piezas originales de Leonardo (y cuatro de Cesare de Sesto y Antonio Boltraffio) en los que se aprecian los ideales estéticos dentro del espíritu científico que se agitaba en el alma del florentino.

“La muestra busca compartir la admiración despertada durante distintas épocas y a lo largo de las más diversas latitudes por la obra del ilustre artista, de cuya curiosidad e imaginación somos deudores y herederos, más allá de los territorios del arte”.
– Miguel Fernández Félix, director del Museo de Palacio de Bellas Artes.

La exposición es una reflexión sobre la idea que tenía Leonardo sobre la naturaleza y sobre la belleza en relación con la filosofía el pensamiento y las ideas de su momento. El conjunto de la obra proviene de la Biblioteca Real de Turín, antigua biblioteca de los reyes de Italia, que custodia los trabajos de da Vinci.

¿Vamos todos a llorar en Bellas Artes?

La respuesta a esta pregunta es . Estar frente a la profunda mirada de la chica dibujada en el estudio para el ángel de La virgen de las rocas y no llorar es un síntoma inequívoco de la pérdida del alma o de que algo está terriblemente mal en la vida.

 

 

Para Leonardo, la belleza era el efecto visual de proporciones armoniosas. Tenía la idea de que las formas de la naturaleza, incluidas las especies animales, contienen la justa proporción, y de ello queda prueba en esta pieza que es uno de los bocetos más preciados dentro de su obra.

Se trata del estudio de la figura humana para el ángel arrodillado de la pintura La Virgen de las Rocas. El dibujo está trabajado en punta de plata, técnica que requiere de una alta disciplina, pues no permite alterar o borrar el trazo. El valor de este estudio reside en que es considerado como la única evidencia de los preparativos para el óleo. Además es considerado por muchos el dibujo más hermoso en la historia del arte.

“Una vez que has probado el vuelo, por siempre caminaras la tierra alzando la mirada al cielo, puesto que has estado ahí, y allá siempre querrás volver”

 

 

– Leonardo da Vinci

Por su contenido histórico y artístico, la otra obra que sobresale dentro de esta muestra es el Códice Sobre el Vuelo de las Aves (1505). Éste es considerado el primer estudio científico sobre el vuelo y el que sea exhibido en nuestro país representa una oportunidad única para adentrarnos a los descubrimientos de un visionario que trascendió (en toda proporción) el tiempo.

“El Códice del Vuelo de las Aves permite indagar en la reflexión de Leonardo sobre la morfología de las aves y la idea de la belleza en su conjunto. Este códice permite sintetizar una parte del pensamiento del Leonardo en torno a la extracción de la belleza a partir de la observación de la naturaleza”

 

 

Adolfo Mantilla, subdirector de la exposición.

Está conformado por 18 páginas con dibujos y escritos que muestran una reflexión sobre las aves y la mecánica de sus alas para poder crear una máquina para volar. Para conocer a fondo este tratado Bellas Artes exhibe a gran escala reproducciones digitales de sus páginas, que más que una obra de arte científico son el reflejo del fatídico deseo incompleto de los hombres y los pájaros enfermos: volar por sí mismo.

“Leonardo da Vinci y la idea de la belleza” estará abierta a partir del 26 de junio y hasta el 23 de agosto, de 10:00 a 18 horas.
Las humildes fotos que tomamos para ilustrar esta nota no hacen justicia al esplendido trazo del maestro da Vinci, nuestra recomendación es que apagues tu celular y tu cámara y observes la belleza de una obra que quizás no vuelvas a ver en mucho tiempo.