90 aniversario de la Liga Mexicana de Béisbol

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Nos lanzamos a la final del Home Run Derby del Zócalo y esto fue lo que vimos.

Por fin es domingo. Han pasado tres días desde que el Zócalo de la Ciudad de México fue convertido en un gran diamante verde con toques naranjas, para celebrar el aniversario 90 de la Liga Mexicana de Béisbol y hoy no cabe un alma más en las gradas, ni en los alrededores de Plaza de la Constitución. No hay un solo balcón alrededor del primer cuadro de la ciudad que no éste abarrotado. Incluso uno de los campanarios de Catedral tiene curiosos, expectantes de lo que se aproxima: El final del Home Run Derby. Un evento nunca antes visto en la capital.

En el pasto sintético ya se pueden ver las caras de Ismael “Rocket” Valdez y Esteban Loaiza, dos de los ex ligas mayores más queridos por la afición. También la de Fernando “El Toro” Valenzuela, el mejor pitcher zurdo que ha dado este país, el de las 8 “blanqueadas”, el Cy Young del 81, el de la Fernandomanía, el grande de los Dodgers. Ese mismo Valenzuela del que hablan todos en las gradas, ese mismo del que todos quieren foto.

Faltan unos minutos para que toquen las campanas de Catedral la primera hora de la tarde. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera lanza la primera bola y da inicio el Home Run Derby entre vitoreo y música tropical que sale de los altavoces. “¡Viva el Rey!” grita el locutor.

Dos escuadras de cañoneros comprobados se disputarán el triunfo histórico de hoy. Una mexicana, conformada por Jorge Cantú (Tigres de Quintana Roo), Japhet Amador (Diablos Rojos del México), Saúl Soto (Rieleros de Aguascalientes) y Refugio Cervantes (Saraperos de Saltillo).

Por otra parte están el equipo de extranjeros (faltaba más). Este lo conforman Rubén Rivera (Olmecas de Tabasco), José Julio Ruiz (Acereros del Norte), Miguel Tejada (Pericos de Puebla) y Frank Díaz (Tamaulipas).

Millones de espectadores ven el juego a través de la señal internacional de televisión, los que en el Zócalo convergen se van despojando de las chamarras y capas de plásticos (de a 10 pesitos). La amenaza de lluvia queda atrás ¡Playball!

Batazo tras batazo van pasando uno a uno de los peloteros. La conclusión de la primera ronda resultó con la clasificación compuesta por Frank Díaz con 31 jonrones, el panameño Rubén Rivera con 19; el cubano José Julio-Ruiz hizo lo propio con 16; el diablo Japhet Amador con 16, mientras que Jorge Cantú sumó 15, el dominicano Miguel Tejada anoto 11, Refugio Cervantes le dio a 7 pelotas y Saúl Soto bateó 6.

Pequeños grupos de familias se unen a otros pequeños grupos de familias, para moverse de un lado a otro de la plaza, buscando el mejor lugar para ver o para recibir una de las pelotas que salgan del nuevo campo azteca. Niños avispados, subidos en los hombros de sus padres y vestidos con la casaca de los Diablos, Pericos y Guerreros alzan sus pequeños guantes en espera de que les caiga de milagro alguna bola. Otros, más pequeños y menos avispados, hacen lo mismo sin saber bien a bien qué está pasando. Es la fiebre de la pelota caliente que se transmite de generación a generación.

Cantú y Amador avanzaron a las semifinales por México, mientras Rivera y Díaz lo hicieron por el cuadro de extranjeros (que son igual de vitoreados que los nacionales ¡Aprende eso Futbol!). Cantú avanzó con 14 cuadrangulares, para un total de 29; Amador marcó 11 para 27 y Rivera registró ocho para 27. Afuera la competencia por hacerse de alguna de las pelotas que llegan a Catedral o la esquina de Madero esta igual de reñida. Sin importar sexo o edad, los capitalinos se arrojan con valentía (o sin precaución) por la gloria de un recuerdo.

Para la ronda final, Rocco, Chacho y compañía hacen su fiesta de botargas en el logo de la CDMX que corona el jardín derecho, mientras en el home Cantú y Frank Díaz se disputaban la final por muerte súbita.

Frank Díaz abrió con out, lo mismo que Cantú, el venezolano volvió a fallar y Jorge no se la perdono. Conectó zendo batazo que se perdió entre una ola de guantes alzados que esperaban afuera de la Catedral Metropolitana. Porras, gritos y abrazos de todos con todos. Jorge Cantú es el ganador del primer Home Run Derby.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo llegó el beisbol a nuestro país. Veracruz, Sonora, Tamaulipas, Yucatán y Nuevo León se han disputado durante décadas el honor de haber sido cuna del “Rey de los deportes” en nuestro país. Se sabe que llegó a finales del siglo XIX y que poco a poco fue haciéndose popular entre obreros y ferrocarrileros, después entre los niños. Así fue hasta 1887, año en que surgió el “Mexicano Club” en la Ciudad de México, equipo que es considerado el más antiguo del país. Despúes todo cambio en junio de 1925, cuando se fundó la Liga Mexicana de Béisbol.

Tras 90 años de historia cualquier aficionado a la pelota de nuestro país (en especial los capitalinos) sabe que el camino no ha sido fácil, sobre todo en las últimas 2 décadas, pero las 150 mil personas que pasaron por aquí este fin de semana da esperanza de que el beisbol vuelva a tener los bríos que mostraba a mediados del siglo pasado.

Todo termina y la gente no se retira del Zócalo. Todos quieren entrar a las gradas. Un señor (que me dijo se llamaba Javier, de la colonia Morelos) habla con uno de los encargados de la seguridad para que lo dejen pasar. “Ya se acabó” le dijo el policía, “Nomás quiero ver cómo se ve el Zócalo verde”, le contestó el señor que vestía una camiseta del Cruz Azul.

Fotos y Texto: Edgar Olivares.